Enfermedad inflamatoria intestinal: frecuencia y urgencia, claves de un problema “difícil de explicar”
La enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la colitis indeterminada conforman lo que se conoce como enfermedad inflamatoria intestinal (EII), un grupo de enfermedades inflamatorias crónicas y poco frecuentes que afectan el tracto digestivo y que pueden alternar períodos de brotes y remisión.
En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, que se conmemora cada 19 de mayo, especialistas y pacientes advierten que, aunque los síntomas digestivos suelen ser los más visibles, el impacto de este problema se hace sentir mucho más allá del intestino.
La urgencia evacuatoria, la necesidad permanente de tener un baño cerca, el dolor abdominal, la fatiga y la imprevisibilidad de los brotes afectan la vida social, laboral, emocional y familiar de quienes la padecen.
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“Estas enfermedades que no se ven, son difíciles de explicar. Para muchos pacientes resulta difícil encontrar las palabras para explicar por qué deben ausentarse de la escuela o el trabajo, por qué deciden no participar en encuentros sociales, o interrumpen una conversación de repente. Hablar de una enfermedad que no se ve, que pocos conocen, repetir que no es causada por la comida ni es psicosomática, puede ser frustrante y desgastante”, afirmó Luciana Escati Peñaloza, presidenta de la Fundación Más Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa.
La EII afecta por igual a hombres y mujeres y suele aparecer en adultos jóvenes, aunque entre un 20 y un 30% de los diagnósticos se producen en la edad pediátrica. Los especialistas advierten además que cada vez se observan más casos en niños y adolescentes.
Poco frecuente y fácil de confundir
Uno de los principales problemas es que muchas veces la enfermedad inflamatoria intestinal se confunde con otros trastornos digestivos, especialmente con el síndrome de intestino irritable, lo que demora el diagnóstico y el acceso al tratamiento adecuado.
“Todo paciente que tenga diarrea crónica o con sangre, dolor abdominal o pérdida de peso, debería hacer una consulta médica. Es súper importante no retrasar el diagnóstico porque es una enfermedad que sin control y tratamiento puede generar complicaciones afectando considerablemente la calidad de vida del paciente”, advirrtió Olga Quintero, médica de planta de la sección de EII del Servicio de Gastroenterología del Hospital de Clínicas, de la red de hospitales de la Universidad de Buenos Aires (UBA)
Silvina Goncalves, presidenta de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) y jefa del Departamento de Enfermedad Inflamatoria Intestinal en GEDYT, coincidió en que el diagnóstico suele demorarse porque los síntomas pueden ser leves, inespecíficos o confundirse con otras enfermedades digestivas.
La EII afecta la calidad de vida. Foto Shutterstock.“Detectarla en forma temprana y tratarla de manera adecuada permite reducir el daño intestinal y cambia la progresión natural de la enfermedad. La intervención tardía empeora el pronóstico”, remarcó.
Síntomas que van más allá del intestino
La EII es una enfermedad inmunomediada (causada por una respuesta anormal del sistema inmunológico) que puede manifestarse como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa. Mientras que la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano, la colitis ulcerosa compromete exclusivamente el colon y el recto.
Entre los síntomas más frecuentes se destacan la diarrea persistente, urgencia evacuatoria, dolor abdominal, moco o sangre en las heces, pérdida de peso, fiebre, vómitos y fatiga. También pueden aparecer manifestaciones fuera del intestino, como inflamación articular, problemas en la piel, en los ojos o trastornos renales.
“Conversar abiertamente sobre los signos y síntomas de la EII no siempre es tarea fácil, dado que implica hablar de materia fecal y cuestiones íntimas. Pocas son las personas que le explican a su entorno el motivo del por qué van más de 20 veces al baño en períodos de brote, o cuál es la causa de las urgencias al baño por las diarreas persistentes”, manifestó Escati Peñaloza.
Raquel Analía González, médica del Instituto de Enfermedades Digestivas del Hospital Alemán, subrayó que el diagnóstico requiere integrar distintos estudios clínicos, de laboratorio, imágenes, endoscopias y biopsias para determinar la extensión y severidad de la enfermedad.
En los últimos años, los especialistas observan un aumento de las consultas y derivaciones vinculadas a estas patologías, fenómeno que podría relacionarse con cambios en el estilo de vida y la alimentación. “Lo más recomendado es adherirse a la dieta mediterránea porque se ha demostrado que los ultraprocesados son proinflamatorios”, señaló Quintero, quien también mencionó el uso indiscriminado de antibióticos como otro posible factor de riesgo.
La paradoja del tratamiento: más alternativas, menos acceso
En los últimos años, los avances en investigación permitieron ampliar las opciones terapéuticas y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
“En la Argentina contamos actualmente con distintas opciones terapéuticas para el abordaje de la enfermedad inflamatoria intestinal, lo que permite ampliar las posibilidades de tratamiento y ofrecer estrategias más personalizadas según las necesidades de cada paciente”, afirmó Domingo Balderramo, presidente del Grupo Argentino de Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (GADECCU).
“Hoy el objetivo terapéutico va más allá de aliviar los brotes o controlar los síntomas en el corto plazo. El desafío es lograr una respuesta profunda y duradera, que permita reducir la inflamación persistente y favorecer la recuperación de la mucosa intestinal”, agregó el gastroenterólogo.
“El paciente no tiene que entrar en pánico porque cada vez hay más herramientas para una medicina personalizada y más posibilidades de tratarla de manera oportuna. El futuro es esperanzador”, alentó Quintero.
Pero mientras las alternativas terapéuticas se amplían, el acceso continúa siendo un desafío. Así lo mostró una encuesta nacional impulsada por la Fundación Más Vida entre octubre y noviembre de 2025 que evidenció las dificultades que enfrentan los pacientes para sostener sus tratamientos y acceder a la atención médica.
Participaron 225 personas de distintas regiones del país y una de cada dos reportó problemas para acceder a la medicación durante el último año. El 44% debió afrontar gastos de bolsillo por prestaciones antes cubiertas y el 35% postergó consultas médicas por motivos económicos. Además, 7 de cada 10 manifestaron mayor estrés por problemas económicos relacionados con la enfermedad y casi el 70% reportó síntomas de ansiedad o depresión asociados a esas dificultades.
“Los resultados de la encuesta evidencian la urgencia de fortalecer las redes de apoyo y protección de esta población vulnerable que requiere cuidados continuos y sostenibles”, enfatizó Escati Peñaloza.
En el sitio web de la Fundación Más Vida (masvida.org.ar) funciona un comprobador de síntomas orientado a facilitar la sospecha diagnóstica y orientar consultas con profesionales especializados.
AGENDA. El 19 de mayo a las 19, se realizará “Consultorio ampliado: lo que no preguntaste en la consulta, pero es clave saber”, encuentro virtual para pacientes y familias sobre enfermedad inflamatoria intestinal. Participarán especialistas de GADECCU y la actividad será moderada por Fundación Más Vida. Actividad por Zoom, gratuita con inscripción previa. Inscripción: bit.ly/4dcgQYk
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