La increíble colina en Lituania que contiene 200.000 cruces

En las afueras de la ciudad lituana de Siauliai hay un cerro modesto, apenas una ligera elevación en el terreno de un país que no se distingue precisamente por la altitud de sus montañas. Pero Kryziu Kalnas no impresiona por lo que la naturaleza haya creado allí, sino por la férrea voluntad de los seres humanos expresada en símbolos cristianos. El lugar, que significa sencillamente colina de cruces, reúne una conjunción de miles de cruces que comenzaron a plantarse en el siglo XV.

La tradición oral se ramifica en múltiples leyendas para explicar cómo comenzó todo. La más extendida, la de un hombre que fue a rezar por la precaria salud de su hija y dejó allí una cruz en 1481. Aunque hay otras que se remontan cien años más y hablan de un homenaje a los caídos en una de las recurrentes guerras con Rusia, un vecino más que incómodo.

El caso es que desde hace por lo menos medio milenio los lituanos se dirigen a ese lugar para dejar cruces de todas las formas, tamaños y materiales. Durante el periodo soviético la actividad estuvo prohibida, y quien se acercara allí con esas intenciones religiosas sufría castigo administrativo o incluso en forma de prisión.

Hasta en un par de ocasiones las autoridades comunistas arrasaron con excavadoras todas las cruces clavadas allí. Pero los lituanos, furtivamente y en la oscuridad de la noche, volvían a colocarlas. De manera que se convirtieron no solo en un símbolo de resistencia religiosa, sino también nacional.

La costumbre de retomó con mucha fuerza a partir de la independencia de Lituania, que tuvo lugar en 1991. Pero se convirtió en masiva dos años después, cuando el papa Juan Pablo II acudió a la Colina de las Cruces y celebró una misa multitudinaria.

A partir de esa fecha las cruces se multiplicaron exponencialmente. Y ya no eran solo los lituanos quienes acudían a colocarlas. También los turistas extranjeros.

Y un fenómeno curioso más, aparecían señales de otras confesiones como la judía o la musulmana, lo que puede tomarse como una voluntad ecuménica o como la trascendencia del hecho religioso para pasar al político. Los peregrinos han colocado, además, rótulos, textos con deseos de paz, peticiones, capillitas y todo tipo de variopintas ofrendas que diversifican el aspecto del lugar, aunque la cruz sigue siendo el símbolo masivo.

El aspecto de Kryziu Kalnas es impresionante y sigue creciendo. Ya nadie sabe cuántas cruces hay, pero el cálculo aproximado es de 200.000. Un verdadero bosque, en algunos tramos una maraña indescifrable que se recorre por una pasarela de madera para no interferir en los símbolos plantados, pues la frecuentación podría derribar los más frágiles o antiguos.

El lugar está abierto al público sin vallas, se puede acudir a cualquier hora del día y de la noche. Si acontece una nevada, el lugar adopta un aspecto fantasmagórico y especialmente bello.

Como es lógico, han aparecido puestos de souvenirs, refrescos y comida ligera para atender a los muchos visitantes llegados de todas partes del mundo. Pero no se paga por la visita, aunque sí por estacionar.

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