un amor de más de 60 años

El Paz Martínez (Norberto Alfredo Gurvich) ,es antes que nada un hombre que pasó su vida buscando palabras. Palabras de amor, de desamor, de olvido, de rutinas. Son 77 años buscándolas y transformándolas en canciones .Tarea que comenzó a los 4 años y medio, cuando con ansiedad de vida aprendió a escribir y a leer.

Aquellas benditas palabras, al principio se le negaban. Tenía 6 cuando una carta secreta decía que con su familia tenían que huir de Tucumán y venirse a Buenos Aires. “Mi mamá la leyó llorando. Nunca me dijo que decía. Cerró la puerta y no volvimos más. En la estación de tren me esperaba mi papá, un anarquista que perseguían por invitar a los obreros a protestar contra el patrón”, recuerda al comienzo de la charla con Clarín.

El papá del Paz Martínez era un gráfico de ideas fuertes y revolucionarias. Su mamá una modista que amaba la alta costura. Quizá por eso, cuando encontró aquellas indómitas palabras, se dedicó a vestirlas de gala, para crear canciones de amor que viven eternamente en el imaginario colectivo.

Amor pirata, Una lágrima sobre el teléfono, ¿Y qué?, Qué ironía, Entre la tierra y el cielo, son algunas de las más de 700 canciones creadas por Paz que viven en el corazón de todo un país hace medio siglo, y que no conocen estratos sociales ni entornos culturales.

Voy como loco a su encuentro

Nos recibe en su oficina de SADAIC, donde es el tesorero de la institución de autores y compositores. La excusa es el concierto “50 años de amor” que dará el 1° de mayo en el Teatro Opera, donde repasará cinco décadas de ser la banda sonora romántica argentina por excelencia.

El Paz Martínez tiene más de 700 canciones grabadas por él o por otros artistas. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

En las paredes hay fotos de grandes artistas como Armando Manzanero o María Elena Walsh. También reconocimientos varios. Sobre su escritorio, formando un semicírculo que lo protege, están sus preferidas: las familiares. Esposa, hijos y nietos. “Son mi guardia pretoriana”, dice.

Hablar con él es antes que nada una clase de literatura. Muchas respuestas las hace en forma de prosa. Con letras de canciones o poemas va narrando su pasado presente y futuro. Tiene una memoria prodigiosa y una cantidad de anécdotas imposible destramar en una sola charla.

-¿Cómo te preparas para un concierto en el que se resumen 50 años de carrera?

-Te lo respondo con una canción: “Parece que fue ayer cuando decidí abrir las alas. Y me animé a volar, para disfrutar el mundo en cada escala. Ahora desde aquí veo con orgullo lo vivido, no sé si lo elegí o si el destino me marcó el camino. A mi modo, nada guardo porque lo doy todo. Y vamos adelante solitario, con mi voz codo a codo. Sol y tormenta. Mi vida va sabor a miel y menta, canciones, emociones que se sueltan. El sueño fue real. Viví para cantar y aún me alimenta .Pasaron en un soplo los 50. Y puedo, asegurar no me di cuenta”.

Entre la tierra y el cielo

El Paz Martínez dice que sus canciones están compuestas por imágenes, como collages. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-Hace no mucho querías despedirte de los escenarios, y ahora estamos a pocos días de un recital para festejar medio siglo con la música. ¿Qué pasó en el medio?

-Sí. Empecé a hacer una gira para bajarme de los escenarios. Pero han pasado cosas. El hombre propone y Dios dispone. El año pasado, 4 de junio, el mundo se me dio vuelta por un tema de salud de mi hijo. Afortunadamente se produjo un milagro y está maravillosamente bien. Eso me hizo pensar: “¿Cómo puede ser que me quiera bajar de algo que amo profundamente, como cantar?”. Entiendo que son muchos años, más de 50 años. Pero también entiendo que eso me hace feliz, ¿por qué dejaría algo que me hace feliz y que hago feliz a la gente?

Y ahí encontré un nuevo sentido. Es como que necesité ese empujón. Un momento terrible de mi vida, probablemente es el momento más terrible.

-A pesar de que amás cantar y componer, estabas decidido a bajarte de los escenarios, ¿qué te había cansado?

-Primero, que siempre viví, como artista, a contramano de mis amigos. Ellos se juntan el fin de semana, van a jugar al fútbol, al tenis, y yo no podía nunca. Iba siempre a contramano de todo.

Además, a veces pareciera que los que cantamos canciones como las que yo canto, Valeria Lynch, o como cantaba María Marta Serra Lima, etc, no son consideradas por cultura, como si los baladistas fuéramos algo menor. Recuerdo que al comienzo de mi carrera siempre venia algún periodista con aire de intelectual y a preguntarme: “¿Qué mensaje social tiene la canción de amor?” Afortunadamente, ya tengo la suficiente espalda como para explicar muy claramente qué significa.

-¿Creés que se subestima la canción de amor como un hecho revolucionario?

Sin dudas. Y el amor es lo más revolucionario, porque te hace cambiar a vos. Dejás tu yo de lado para entregártelo a otro. ¡No hay nada más revolucionario! Bueno, afortunadamente ha pasado mucho tiempo y ya no me hacen esas preguntas.

El Paz Martínez es tesorero de Sadaic, la sociedad que núclea a los autores y compositores de canciones. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-Hoy nadie te hace esas preguntas. Sólo disfrutan tu voz que sigue intacta.

Yo me siento un bendecido, porque sigo cantando las mismas canciones que grabé hace tanto en el mismo tono: Amor pirata, en La Mayor; Una lágrima sobre el teléfono, en Sol Menor. Por supuesto no soy el mismo, pero Dios me ha cuidado muchísimo, pero yo no lo dejé solo igual.

El alter ego

Dice el Paz: “Yo soy un hombre en el fondo tímido. Un hombre común con una profesión extraordinaria, a la que le dio toda su vida. De hecho Paz Martínez es mi alter ego. Yo le presto mi voz, mi ser, mi todo, y se sube arriba del escenario, canta, y cuando termina yo me bajo y se queda arriba para el próximo show”.

-Lo que decís me conecta a algo que contaste otras veces que fue el día de la muerte de tu mamá. Ese día diste el show pero no podías hablar con el público (cosa que te encanta), por el momento que estabas viviendo. Fue como si Paz Martínez hubiese salido al rescate de quien acababa de quedar huérfano.

-Fue exactamente así. El cantante salió al rescate de un hombre que estaba llorando a su mamá. Y te digo otra cosa. También se ha dado al revés. Que el hombre de familia cuide a Paz Martínez. Esta es una profesión con muchas tentaciones y algunas son muy complicadas. Yo estoy siempre a salvo de eso gracias a mi familia. Mi mujer, mis chicos, mis nietos, son los que me protegen. Mi guardia pretoriana.

Cuando empezó en la profesión, el Paz Martínez quería cantar por tres años, para poder comprarse un quiosco grande. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-Cuando empezaste a cantar, ¿pensaste alguna vez en llenar teatros, o escribir canciones que quedarán para siempre en el imaginario colectivo de los argentinos?

-Jamás. Cuando empecé con la música, yo era muy jovencito y le decía a mi novia, que ahora es mi mujer, Marta, “Ojalá que me vaya bien tres años. ¿Y sabes qué hacemos gorda? Ponemos un quiosco grande”. Ella estaba estudiando arquitectura

-El quiosco tuvo que esperar.

-¿Qué quiosco? La vida me fue llevando por sus caminos. Yo alcancé todo, pero después de una gran pelea. Logré todo lo que lo que lo que yo quería, pero tuve que luchar a brazo partido para eso.

-¿Como es el proceso creativo de un hombre que pasó su vida buscando palabras y encontró más de 700 canciones?

-Yo busco palabras y las palabras me devuelven canciones. Antes de la melodía en las palabras, yo busco la imagen. Para escribir una canción necesito una imagen, una fotografía. Una vez que tengo eso, la canción está terminada. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hago? Trato de visualizar lo que quiero contar. Vos si te ponés a pensar todas mis canciones son como imágenes pegadas, como un collage en el que cuento distintas situaciones: de la pareja, de amor profundo, situaciones de trampa.

-¿Como te llevas con la Inteligencia Artificial?

-No le tengo miedo, porque por ahora la IA no tiene emoción. Incluso no tiene la aventura del error y la intuición. A veces estás contando una historia, de repente tenés varios caminos adelante que se te abren. Y en ese momento dejás libre al instinto para elegir uno. De todas maneras, creo que cualquier camino es válido.

El Paz Martínez dice no temerle a la Inteligencia Artificia: "Por ahora, no tiene emoción". Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Escribir para otros

-¿Cómo es que una canción tuya encuentre la popularidad con otros cantantes?

-Primero, para que yo le escriba una canción a otro artista lo tengo que admirar. Si no, aunque tengan millones de visitas, no me sale nada. Estos artistas las hacen más importantes a mis canciones de lo que salen. Se vuelven tan de ellos como mía. Yo se las doy y ellos les agregan su energía y la transforman en el éxito. Yo no escribo éxitos, eso se produce cuando un buen artista consigue una buena promo y una buena canción. Cuando dicen “Paz Martínez” escribe éxitos, no. Paz Martínez escribe historias y los cantantes que yo elijo y el público la convierten en un éxito.

-Bueno, pero no podes negar que más allá del interprete, algo hay en tu materia prima que trasciende épocas, porque entre Una lágrima en el teléfono e ¿Y qué? (la de Padre Coraje), pasaron 20 años, y de igual modo, esas telenovelas no pueden pensarse sin tus canciones.

-Evidentemente mi manera de escribir coincide con el gusto de la gente. Si no, no, quedarían tan pegadas en la memoria de la gente. Eran canciones de novelas que aparecían a las 10 de la noche. Las veía el país.

-Muchas novelas pasaron en el prime time de la televisión y casi siempre se recuerdan las tuyas, algo hay. ¿Hay alguna fórmula para lograr eso o es el destino?

-No es sólo el destino. Repito que tengo una forma que evidentemente coincide con el gusto popular. Hablabas de ¿Y qué?, que fue la canción que me dio mi primer Martin Fierro. Se me acercaban las madres a decirme que sus hijos chiquitos no se iban a dormir hasta que escuchaban la canción.

Te cuento otra anécdota: Yo hice una canción para Cantaniño, una que dice, “Será, será, será, como mamá y papá.” Esa canción ganó premios. Y con el tiempo en el sur en Trelew se me acercó una mujer joven y me dice, “Paz, en Cantaniño yo canté esa canción.” Para mí es fue tremendo. Pero esa canción tiene algo premonitorio: dice que va a tener una hermanito que vendrá en el mes de abril y tendrá en la cara un hoyito y un lunar. El 15 de abril nació mi hija Melina y tiene en la cara un hoyito y un lunar.

Entre sus muchas canciones, el Paz Martínez también escribió la de "Cantaniño": "Será, será, será, como mamá y papá". Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-¿Te pasó en algún momento enojarte con tus clásicos porque no te permiten mostrar nuevos temas?

-No, al contrario. Soy un agradecido de lo que provocan algunas creaciones mías en el imaginario colectivo. Sí lo que pasa es que tengo como 200 canciones sin grabar, todas de un mismo nivel, porque la gente siempre pide los clásicos. No obstante, mi publico sabe que siempre escribo y les muestro algo nuevo.

Me cansé de cantar Qué par de pájaros. Es una historia que escribí, con la que fui a competir en un concurso diciendo: “Voy a ganar”, y por supuesto perdí. La canción ganó disco de oro,de platino de doble platino. Y nada que ver con una historia de trampa. Yo venia por la 9 Julio hace 40 años y veo en el obelisco una chica irada, al mediodía, rodeada de vinos de cartón. Y escribo: “Si te quieres matar, hubieras elegido de otra manera, de una manera limpia y elegante, al menos algo que no cause pena”

Decidí desarrollar esa idea, pero no hablando de drogas y alcohol. Si me quieres matar, ¿de qué manera me podés matar? Engañándome con mi mejor amigo.

El amor es vida en movimiento

-Y entre tantas historias de amor, vos llevas una con Marta de más de 60 años.

-No concibo la vida sin ella y todo lo que construimos juntos. Ella es la primera que escucha mis canciones. Hace poco le escribí una canción. Siempre aparece en ellas de alguna manera u otra, pero esta es nuevita, que se llama Las cosas que me quedan y en un momento dice: “Los ojos de mi amor que son mis ojos, mi historia, mi pasado y mi presente. Hay cosas tan eternas que han quedado para siempre”.

Una vez, en pandemia -nosotros tenemos una casa que quedó enorme, ya sin los hijos-, yo estaba en un cuarto con mi guitarra y la escucho a lo lejos cantando a grito pelado. Sólo una imagen de rutina y nació: “Me gusta escucharte cantar cuando no sabés que yo te escucho. Cuando te soltás tan natural y tan libre, ¿qué más puedo pedir? ¿Para qué más fortuna? Me gusta escucharte cantar cuando estás más allá del dolor y las dudas”, es una canción que tengo guardada.

-¿Qué quieres que se lleve la gente que te va a ir a ver al teatro Ópera?

-Yo creo que la gente que me va a ver ya está impregnada por mi cancionero. Ama mis historias. Porque se transformaron en la historia de ellos. Cualquiera de mi ellas va a reflejar un momento de la vida de una persona. Son más de ellos que mías. Yo las escribí, las solté en el viento y ahí fue la canción.

Mostrar más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *