Buenos Aires suma 8 nuevos restaurantes “icónicos”: cuáles son y los 24 que están en una lista que se agranda

La Ciudad incorporó ocho restaurantes históricos y emblemáticos a una lista que a partir de hoy suma 24 denominados “icónicos”. Desde una cervecería de Villa Ortúzar hasta un clásico italiano de Boedo, los ocho elegidos obtienen el reconocimiento debido a que son establecimientos que se destacan “por su historia, trayectoria, identidad y aporte cultural al patrimonio porteño”.

La selección, que se inscribe en las iniciativas similares, como la de los Bares Notables o las Pizzerías Emblemáticas, fue realizada por la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), junto con el Ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad y el Ente de Turismo.

Los nuevos distinguidos son Cervecería López, Chiquilín, El Globo, Gardiner, Piegari Ristorante, Pucará, Puerto Cristal y Spiagge di Napoli.

El objetivo es “poner en valor a restaurantes que, además de su propuesta gastronómica, forman parte de la vida cotidiana y de la memoria de Buenos Aires. Para la elección se tuvieron en cuenta factores como la antigüedad, la autenticidad de la propuesta, la ambientación, el servicio, la relevancia social y el reconocimiento alcanzado dentro y fuera del país”, explican de acuerdo con los argumentos de la selección.

Cervecería López, en Villa Ortúzar

Fundada en 1943, es uno de esos locales que construyeron su identidad a partir de una imagen inconfundible: los jamones crudos colgando en el salón. El restaurante se hizo famoso por sus picadas y por la cerveza tirada de barril. Fue fundado por un asturiano de apellido López y continuado por familiares y socios también vinculados con esa tradición española.

Cervecería López, en Villa Ortúzar. Foto: Emmanuel Fernández

Chiquilín

Desde 1927, Chiquilín forma parte del movimiento gastronómico de una zona atravesada por la actividad judicial, teatral y comercial del centro porteño. El restaurante construyó su trayectoria alrededor de una propuesta que combina platos y servicio y también como lugar de encuentro.

Se fundó en la vereda de enfrente y su nombre original fue Bachín. Pero una pelea entre los socios hizo que uno de ellos se llevara el nombre. El que se quedó con el nombre le puso “Chiquilín”. A esa altura Horacio Ferrer ya le había puesto letra a la música de Piazzolla y juntos crearon “Chiquilín de Bachín”, para contar la historia de un chico que vendía Flores en el restaurante.

En sus paredes cuelgan fotos que retratan parte de una historia poblada de artistas, políticos y deportistas que pasaron por alguna de las mesas de esa esquina de Sarmiento y Montevideo.

Restaurante Chiquilín, en Sarmiento y Montevideo.

El Globo

Fundado en 1908, El Globo es uno de los nombres asociados a la cocina española tradicional en Buenos Aires. En su carta aparecen clásicos como la tortilla con chorizo colorado y el cochinillo. Pero hay un plato que ocupa un lugar central y se convirtió en una de las marcas del restaurante: el puchero.

Se ofrece en distintas versiones, con carne vacuna, cerdo o pollo. Y también está la versión propia de la casa, que reúne asado, codillo de cerdo, panceta, chorizo tipo candelario, morcilla asturiana, zapallo, acelga, papas y garbanzos. Más de un siglo después de su fundación, El Globo sigue siendo una referencia para quienes buscan sabores de la tradición española en pleno Monserrat.

Restaurante El Globo. Foto: Fernando De la Orden

Gardiner, en Costanera Norte

Abrió sus puertas en 1989 y se convirtió, con el paso de los años, en uno de los restaurantes emblemáticos de la Costanera Norte, más allá de la transformación de los últimos años. El restaurante construyó una identidad en la que se combinan gastronomía, diseño, servicio y una relación privilegiada con el entorno. Su propuesta tiene como eje una cocina de inspiración mediterránea.

Restaurante Gardiner, en Costanera Norte.

Piegari

Pastas artesanales, risottos y frutos de mar son algunas de las especialidades que hicieron de Piegari Ristorante uno de los nombres reconocidos de la gastronomía italiana en Buenos Aires.

Tiene más de 30 años de historia en un lugar especial de la Ciudad, como es la recova de la calle Posadas, en Recoleta. Fue el segundo en instalarse allí, con la autopista Illia recién estrenada. Su creador, Marcelo Piegari, lo vendió, pero la marca continúa vigente y él abrió otro local en Puerto Madero, al que le puso Marcelo.

Restaurante Piegari, en la recova de la calle Posadas, Recoleta.

Pucará

La historia de Pucará comenzó en 1960 en Caballito, cuando dos inmigrantes españoles se instalaron en la esquina de Juan Bautista Alberdi y Senillosa para abrir un bodegón. Desde entonces, el restaurante construyó su identidad alrededor de los pescados, los mariscos y las recetas de tradición gallega.

En un barrio con una fuerte vida de clubes, comercios y restaurantes, Pucará logró sostener durante décadas una propuesta ligada a los sabores de origen español y a la tradición de los bodegones porteños. Y todavía se ven, sobre todo los fines de semana, las filas de gente esperando en la vereda para comer allí.

Restaurant Pucará, en Caballito.

Puerto Cristal

Puerto Cristal abrió en 1995, cuando Puerto Madero atravesaba su proceso de transformación y comenzaba a consolidarse como uno de los nuevos polos gastronómicos y turísticos de Buenos Aires. Como muchos otros, tiene su origen en un inmigrante español, también dueño de la pizzería San Carlos, de Caballito, y otros emprendimientos.

Su propuesta también está centrada especialmente en pescados y mariscos. Y son las hijas de su creador las que siguen al frente.

Puerto Cristal, en Puerto Madero Foto: Rafael Mario Quinteros

Spiagge di Napoli

Otro bodegón clásico que, pese a las épocas y las crisis, siempre tiene fila en la vereda de la avenida Independencia. La historia de Spiagge di Napoli está atravesada por la inmigración italiana. En 1926, Juan Ranieri dejó Peschici, un pequeño pueblo ubicado a orillas del mar Adriático, y viajó a la Argentina en busca de un futuro mejor. Dejó temporalmente a su esposa y a sus hijos en Italia, con la promesa de volver a buscarlos una vez que pudiera establecerse.

En Buenos Aires encontró un local y comenzó a concretar el proyecto de tener su propio restaurante. Pasarían más de 20 años y otra guerra antes de que la familia pudiera reunirse nuevamente y seguir con el restaurante.

Restaurante Spiagge di Napoli, en Boedo. Foto: Fernando de la Orden

Los 16 restaurantes que ya estaban en la lista

El Imparcial, en Monserrat.

El Tropezón, en Congreso.

El Puentecito, en Barracas.

Albamonte Ristorante, en Chacarita.

El Mirasol de Boedo, en Boedo.

Estilo Campo, en Puerto Madero.

Happening, en Costanera Norte.

Il Matterello, en La Boca.

La Brigada, en San Telmo.

La Estancia, en Microcentro.

Marcelo Restaurante, en Puerto Madero.

Miramar, en San Cristóbal.

Sorrento, en Puerto Madero.

Zum Edelweiss, en Tribunales.

Con los ocho nuevos reconocimientos, la nómina llegó a 24 restaurantes. La intención es que estos establecimientos también formen parte de las acciones de promoción turística de la Ciudad y se incorporen a los circuitos recomendados para quienes visitan Buenos Aires.

La idea, según el impulso de la iniciativa, es similar a la que desde hace años convirtió a los Bares Notables en una puerta de entrada para conocer la historia porteña: recorrer la Ciudad, esta vez, a través de sus restaurantes y de las mesas que ayudaron a construir su identidad.

Mostrar más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *