Controles por la basura: los locales que cierran temprano en dos barrios comerciales y la estrategia para evitar clausuras y multas
“No antes, no después”. La frase aparece estampada en los contenedores de basura de los barrios y describe la regla que el Gobierno de la Ciudad busca hacer cumplir con mayor intensidad: los residuos deben sacarse, sin excepción, entre las 19 y las 21. Para quienes trabajan hasta ese horario, la adaptación puede ser fácil. Pero en algunas zonas comerciales, donde los locales cierran sus puertas un par de horas antes, cumplir con la norma implica reorganizar personal, contratar un servicio privado o volver al negocio después del cierre.
El impacto se siente especialmente en Once y Flores, dos de los principales centros comerciales y polos textiles de la Ciudad. Allí, muchos locales de indumentaria, lencería y otros rubros terminan su jornada entre las 16 y las 18.30. Sus trabajadores aseguran que ante el aumento de los controles del horario en el que sacan la basura se encuentran una dificultad concreta: cuando llega el horario permitido para sacar la basura, ya están en sus casas. “Tenemos que descansar, somos personas”, le dijo a Clarín Rocío, una vendedora de un local de Flores ubicado en Felipe Vallese al 3100.
Entre el 1° de abril y el 10 de agosto, según información proporcionada por el Gobierno de la Ciudad a Clarín, se realizaron 756 clausuras preventivas a establecimientos comerciales por disponer residuos fuera de horario o en contenedores indebidos. Además, fueron sancionados 698 consorcios. Dicen que con estas medidas buscan evitar que los residuos queden fuera de los contenedores.
En Flores, el problema aparece más que nada en los comercios de ropa. “El tema es que estamos hasta las 16 nomás. Después de eso tenemos que cerrar y a esa hora ya es tarde, nos vamos antes. Tendría que venir otra persona a las 7 de la tarde para sacar la basura”, le cuenta a Clarín Rocío, de Yeny Indumentaria, en Felipe Vallese al 3100.
A pocas cuadras, Kiara, de Pinksisly, en Cuenca al 600, también habla de la dificultad que genera la diferencia entre el horario comercial y el de disposición de residuos. “Esta medida incide en la zona por los horarios nuestros. A las 16.30 ya estamos cerrando. He visto clausuras por ese tema. Pero sobre todo afecta a las fábricas”, explica sobre lo que pasa en el polo textil de la avenida Avellaneda.
Controles por la basura y los que son clausurados: los locales que cierran temprano en dos barrios comerciales y la estrategia para evitar sanciones.José, de la lencería Daniela’s, en Morón al 3100, le dice a este diario que en su local intentan directamente generar la menor cantidad de residuos posible. “Evitamos hacer basura para no tener que sacarla, pero en toda la zona se ven multas. Antes estábamos por avenida Nazca y ahí se veía incluso más”, relata.
La misma dificultad aparece en otro comercio de la zona. “Estamos hasta poquito antes de las cinco. ¿Esperan que vuelva a las 8 de la noche tarde a sacar la basura? Es una locura”, dice a Clarín Mario Ojeda, quien atiende un local de ropa para hombres en Avellaneda y Nazca.
El Gobierno porteño reconoce que los horarios comerciales son diferentes según el rubro, pero plantea dos alternativas para quienes cierran antes de las 19: contratar un servicio privado de recolección habilitado o reorganizar los turnos del personal para que alguien pueda disponer los residuos entre las 19 y las 21.
Once: entre la adaptación y el temor a las clausuras
En Once, algunos comerciantes aseguran que pudieron acomodarse al nuevo esquema. “Nosotros estamos hasta las 19.30, entonces tratamos de organizarnos. En parte esta normativa está buena y ayuda con el orden de la zona; pero si los locales cierran temprano, se les complica”, dice Lorena García, que trabaja sobre avenida Pueyrredón al 360.
La recolección de basura se hace por la noche en la mayoría de los barrios de la Ciudad. Luana, que se vino desde Misiones a trabajar a la Ciudad y hoy es empleada de una lencería sobre Sarmiento al 2600, cuenta que encontraron una forma de cumplir con el horario sin extender la jornada. “Nosotros sacamos la basura antes de irnos. Si bien cerramos a las 18.30, tratamos de que sea a partir de las 19”, explica.
Pero entre los comerciantes también circulan historias de multas y clausuras.
Ana Luna trabaja en Once desde hace 13 años y atiende un local en Castelli al 328. Le contó a Clarín que hace pocos días una amiga que trabajaba en Flores le relató que recibió una multa cuando salió a sacar la basura.
“Me contó que cuando salió a sacar la basura le clavó una multa alguien sin chalequito ni nada. No se sabía que era policía. Entiendo que si te lo advierten una vez, después capaz ya te fichan y te multan. Pero también vi que se han clausurado un montón de locales por ese tema”, expresó.
Según su experiencia, la situación cambia según el horario de cierre. “Sobre la avenida Pueyrredón no les afecta tanto porque ellos están hasta más tarde, pero al resto de los locales en los alrededores que estamos hasta las 18 se nos complica”, agrega.
La recolección de basura se hace por la noche en la mayoría de los barrios de la Ciudad. Foto: Emmanuel FernándezQué dice el Gobierno porteño
Desde el Gobierno de la Ciudad explican que el refuerzo de los controles forma parte de una decisión de priorizar la higiene urbana y fortalecer la presencia en las calles. El área pasó a depender de la Jefatura de Gabinete porteña.
Sostienen también que la limpieza requiere el cumplimiento de distintas partes: el Estado debe garantizar el servicio y controlar a las empresas recolectoras; las compañías tienen que optimizar la frecuencia y calidad de la operación; y comercios, consorcios y vecinos deben respetar el horario de disposición.
“La permanencia prolongada de residuos en la vía pública genera un efecto en cadena que afecta la vida diaria de los vecinos: provoca malos olores, atrae plagas y expone las bolsas a roturas por la búsqueda informal de materiales, desparramando los desperdicios en las veredas”, explicaron a Clarín.
También remarcaron que las 756 clausuras fueron preventivas y pueden levantarse en 24 horas si el comercio regulariza la situación.
Los controles, según detallaron, se realizan en todos los barrios, aunque se intensifican en ejes comerciales de gran circulación, corredores gastronómicos y sectores con alta densidad residencial.
En Once, el Gobierno asegura que el proceso de ordenamiento se sostiene además con la colaboración de vecinos e instituciones del barrio, que pueden alertar sobre focos de suciedad o residuos fuera de horario.
La discusión, en definitiva, queda planteada entre una regla que el Gobierno porteño considera indispensable para mantener limpia la Ciudad y una realidad comercial que no siempre puede adaptarse a ella.



