¿Por qué los autos eléctricos no tienen paneles solares en el techo para recargar sus baterías?

Es una de las preguntas más frecuentes entre quienes se interesan por la movilidad eléctrica: si la energía solar es gratuita e inagotable, ¿por qué los fabricantes no cubren el techo de los autos eléctricos con paneles fotovoltaicos para cargar la batería mientras se conduce?

La respuesta tiene que ver con física, espacio y, sobre todo, con los números.

En realidad, los paneles solares ya se utilizan en la industria automotriz. El ejemplo más conocido es el Toyota Prius PHEV, que ofrece el panel solar como opcional desde hace al menos dos generaciones. En su versión actual, Toyota asegura que esta tecnología puede sumar hasta 1.250 kilómetros de autonomía al año, es decir, apenas unos 3 kilómetros por día.

Esa energía solo se traduce en autonomía cuando el auto está estacionado. Mientras el Prius circula, la energía captada se destina a alimentar funciones como el aire acondicionado o la dirección asistida eléctrica. El equipo se vende en Estados Unidos como opcional, con un costo de 610 dólares (unos 3.400 reales).

El profesor de electrónica automotriz del Instituto Mauá, Fabio Delatore, explica que, además de exigir un trabajo de ingeniería más complejo, un único panel fotovoltaico no lograría un rendimiento significativo para recargar el auto, ni siquiera en las mejores condiciones climáticas. “Sería necesario contar con más paneles y que el auto permaneciera detenido durante un buen tiempo”, explica Delatore.

La startup neerlandesa Lightyear intentó resolver el problema de la falta de superficie cubriendo el techo y el capó de su modelo con 5 metros cuadrados de receptores solares. El conjunto alimentaba una batería de 60 kWh y prometía entregar hasta 70 kilómetros de autonomía diaria proveniente del sol.

Sin embargo, la ingeniería tuvo un costo muy alto: valuado en 250.000 dólares (cerca de 1,2 millones de reales), el auto nunca llegó a producirse a escala comercial, y la empresa se declaró en quiebra pocos meses después del anuncio, centrándose únicamente en la venta de sus patentes.

Incluso las adaptaciones artesanales confirman la ineficiencia de este formato. Algunos propietarios ya intentaron instalar paneles de 570 W en el techo de un BYD Yuan Plus para alimentar un cargador portátil. Como ese arreglo genera una potencia máxima de apenas 0,6 kW, una recarga completa exigiría 100 horas ininterrumpidas de sol directo. En la práctica, el conductor tendría que dejar el vehículo estacionado bajo el sol durante unas dos semanas, sin encender el motor.

Si en los autos de pasajeros el espacio disponible es un problema estructural, en los vehículos pesados la ecuación empieza a tener sentido. La fabricante de acoplados Randon utiliza este concepto para reducir el consumo de camiones equipados con sus semirremolques eléctricos E-Sys. Aprovechando la amplia superficie plana del acoplado, se pegan paneles flexibles en el techo y en los laterales de la caja.

El sistema comercial genera hasta 15 kW de potencia y trabaja de forma directa con un motor eléctrico auxiliar de 209 cv y 102 kgfm, alimentado por baterías de 52 kWh. Esa energía ayuda a traccionar el eje del acoplado en subidas y adelantamientos, aliviando el esfuerzo del tractor. Según la empresa, la captación solar equivale a 11.500 kWh anuales, lo que garantiza un ahorro de 1.800 litros de diésel al año para las flotas de transporte.

Esa aplicación demuestra que el concepto sí funciona, pero exige proporciones que simplemente no caben en el garaje de una casa.

Mostrar más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *