bullying, tatuajes y las enseñanzas de papá
Cuando sonríe, no puede ocultar ese gesto pícaro que viene de su ADN cuartetero. Aunque en el resto de la entrevista con Clarín, Carli Jiménez, hijo de una leyenda viviente como es “La Mona” Jiménez, prioriza su cultivado perfil empresarial.
Además de honrar y agradecer ese legado tan cordobés y carismático, Carli Jiménez logró reinventarse y crecer tanto que hoy es un jugador importante de la industria del entretenimiento y de las producciones de conciertos y espectáculos.
Su historia tiene todos los matices: desde haber tenido que aprender a ser “el hijo de…” (según él, una pesada mochila con claroscuros); hasta el desafío de buscar nuevos horizontes que trasciendan su amada provincia natal y las fronteras de la Argentina.
Desde chiquito, en esa hermosa casa del barrio del Cerro de las Rosas, donde se había mudado “la Mona” Jiménez con su familia, Carli debió someterse a condiciones adversas del entorno social.
Recuerda: “Era el barrio más top de Córdoba y para los vecinos, la mayoría jueces, escribanos y abogados, fue difícil de tolerar. ‘¿Quién es este que se me mudó al lado? ¡¿Un cantante de cuarteto?!”, se preguntaban. Era gente que discriminaba al género y, obviamente, al personaje de ‘la Mona’”.
Afirma: “Yo nací en esa casa, o sea que fue en la época en la que hice toda mi primaria y secundaria. En la escuela me formé un grupo de amigos y ya no tenía quien me discriminara. Pero en los inicios de la primaria, cuando a los cumpleaños no te invitan tus compañeritos si no los padres, ahí era bravo. No me invitaban porque era el hijo de ‘la Mona’”.
Y agrega: “Frente a ese tipo de cosas, mi viejo nunca se bajoneó. Todo lo contrario, lo hizo más fuerte y eso fue una lección de vida para mí”.
Carli Jiménez hizo un disco de música funk con el recordado baterista Martín Carrizo. Pero el cuarteto le tira más. Foto: Constanza NiscovolosFormación musical y docencia solidaria
Carli Jiménez tiene 44 años; su mujer se llama Lucía y con ella comparte dos hijos: Eren (20 años) y Juan Ignacio (19 años). El nombre real de su papá es Juan Carlos Jiménez Rufino; su mamá se llama Juana Delseri (fue manager y productora de “la Mona”); y tiene dos hermanas: Lorena, de 49 años, profesora de teatro y cantante de cuarteto; y Natalia, de 43, diseñadora de moda (le hace el vestuario a su padre para los shows).
Carli siempre expresó que tuvo un padre ausente, porque “laburaba mucho, de lunes a lunes”. Cuenta que se instaló en Buenos Aires a los 17 años, “huyendo” de la vorágine de ser “el hijo de la Mona” en Córdoba. Pero luego, algo sucedió…
Dice: “A mi viejo lo tuvieron que operar de unos pólipos en la garganta. No podía cantar y estaba mal anímicamente. Me dijo: ‘Voy a empezar a cantar de a poquito, acompañame así descanso la voz. Yo acepté y terminé cantando con él durante 10 años. Pero al mismo tiempo manejaba el Level Marketing, vendiendo shows”.
-Vos te conectaste con la música desde muy chico…
-Empecé a estudiar a los 12 años. Me gustaba el arte de componer y escribir canciones (Más tarde estudió ingeniería de sonido, y en 2016 compuso para la novela Educando a Nina).
Carli Jiménez enseña cuarteto a niños, en una zona vulnerable de Córdoba. Muchos de ellos llegaron a tocar en bandas profesionales, incluso con La Mona. Foto: Constanza Niscovolos-¿También enseñaste cuarteto?
-Sí. Empecé a enseñar en una escuelita junto a músicos de mi banda en una zona vulnerable de Córdoba. Llegué a tener 140 chicos de entre 8 y 16 años que aprendían a tocar instrumentos como acordeón, piano, bajo y percusión. Hoy tocan en bandas profesionales. De hecho, dos de esas chicas tocaron con “la Mona” durante casi tres años.
Willy Crook, Alfredo Casero y Bailando por un Sueño
Carli Jiménez hizo un disco de música funk con el baterista Martín Carrizo, tocó en varios festivales y armó su propio estudio en el que grababan artistas consagrados. A muchos de ellos les produjo shows, como a Willy Crook y a Alfredo Casero.
-¿Y qué te decía tu viejo cuando te mezclabas con artistas de “otro palo”?
-Al principio no entendía. Decía: “Acá tenemos todo para hacer cuarteto, ¿qué hacés en Buenos Aires produciendo shows de Alfredo Casero? Y hoy tengo una formación que mi papá agradece, debido a esas herramientas que adquirí en aquel momento.
-¿Es cierto que te negaste a participar del Bailando por un Sueño?
-No quise, porque no es lo mío, imagínate.Ya estaba en otra etapa. De hecho, el estar tan cerca del mundo de “la Mona” hacía que yo no deseara tener tanta exposición.
Tatuadísimo. Carli Jiménez dice que perdió la cuenta de cuántos tatuajes tiene. Y que su mamá y su papá lo querían matar cuando se hizo el primero. Foto: Constanza NiscovolosEl síndrome del Impostor
La deconstrucción de Carli para convertirse en empresario y derribar los prejuicios que había contra el cuarteto, incluyó hasta su forma de vestirse.
Dice: “Cuando comencé a salir a vender o conseguir habilitaciones municipales, me dí cuenta de que me tenía que poner el saco. Era una especie de síndrome del Impostor, porque me empezaba a ir bien pero no me la creía. Me decía: ‘Che, la gente piensa que no soy esto y lo otro’… Sentía que estaba falseando la situación, no entendía por qué me empezaba a ir tan bien. Necesite mucha terapia (Risas)”.
Y agrega: “Imaginate, entraba a las reuniones Carli Jiménez, el hijo de ‘la Mona’, y ya había un sesgo inmediato de que me iba a poner a bailar cuarteto. ¡Y yo iba a venderles un Arena de 50 millones de dólares! ¿Me entendés?”.
-Hasta que te lo creíste vos…
-Sí, totalmente, porque en mi vida todo fue como muy abrupto. Dejé de cantar, empezó la pandemia y cuando concluyó, yo ya estaba con mi empresa produciendo espectáculos. Los shows de “la Mona” los hacíamos de una manera mucho más profesional. Y vimos que ese nivel de producción era exactamente similar a hacer un show de Ricky Martin. Teníamos el mejor equipo de Córdoba para realizar espectáculos. Dijimos: “Che, si podemos hacer ‘La Mona’, también hagamos Shakira, Ricky Martin, Calle 13…”. Y empezamos a diversificar.
La Mona Jiménez y su hijo Carli, al estilo de “Game of Thrones”.Emprendimientos y sueños hechos realidad
Hoy, Carli es un reconocido productor, empresario del entretenimiento y desarrollador de infraestructura cultural. Con base en Córdoba y proyección nacional, lidera Universo Producciones, organizando eventos de gran escala en todo el país. Participó en la realización de conciertos de artistas como Shakira y Ricky Martin en Córdoba, y actualmente tiene proyectos inéditos.
En alianza con la Universidad Siglo 21, es el impulsor de la primera productora en Argentina que mide el efecto real de los eventos con metodología académica. Un modelo que permite cuantificar el impacto económico, la generación de empleo y el movimiento turístico.
Afirma: “En el campus de la Universidad Siglo 21, al cual asisten 20.000 chicos todos los días, haremos un domo para 4.500 asistentes”.
Asociado al grupo Eurnekian; a Federico Lauría, de Dale Play y productor de Bizarrap; y a José Palazzo, cabeza de la mega marca Cosquín Rock; Carli Jiménez, participará de la construcción en Córdoba de un Arena para 14 mil espectadores, con una inversión de 50 millones de dólares.
Carli Jimenez será uno de los socios en el Arena que se planea construir en Córdoba. Tendrá una inversión de 50 millones de dólares. Foto: Constanza NiscovolosTambién firmó un contrato por una década para operar el Estadio Único de La Plata. Dice: “Es algo que nos posiciona a nivel federal, porque no solamente tenemos nuestro know how especializado en Córdoba, sino también un estadio propio en Buenos Aires. Compramos la licencia de Hard Rock para que el Estadio Único tenga restaurant, y puedas ver un espectáculo o un partido, mientras comés ribs de cerdo o una hamburguesa, y tomás unos tragos”.
Carli cuenta entusiasmado que el 1 de mayo realizará en el Estadio Unico de La Plata el Festival Nacional del Cuarteto.
Afirma: “Es la primera vez que salimos con un festival fuera de Córdoba. La UNESCO declaró al cuarteto como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y lo que estamos viviendo es similar a lo que pasó con el tango. Este festival convocará a los máximos referentes del género, en un evento para 40.000 personas, que va a tener entre 10 y 12 horas de música interrumpida; y una oferta gastronómica que va a incluir platos cordobeses típicos y bebidas como el pritiado y el Fernet con Coca”.
Carli Jiménez dice que a su padre le admira la resiliencia. Foto: Constanza NiscovolosFisicoculturismo, tatuajes y las enseñanzas de “la Mona”
Actualmente, su padre, “la Mona” Jiménez, brilla como jurado en el programa de TV de Guido Kaczka (Es mi sueño), sin dejar de realizar varios shows por semana, lo que sorprende tras superar graves problemas de salud. Dice Carli: “Mi viejo tiene 74 años y sigue reinventándose. Lo veo con energía, eso es importante”.
Y después cuenta que él hace años abandonó su otra pasión, el fisicoculturismo: “Es una actividad que implica un gran compromiso. En un momento lo pude hacer, competí a nivel provincial. Tenía 32 años. Igual sigo haciendo mucho deporte, no con esos objetivos, pero entrenar para mí es como una terapia”.
-También sos fan de los tatuajes. ¿Cuántos tenés?
-No sé, perdí la cuenta, tengo todo el cuerpo tatuado. Soy de una generación en la que no existía el tatuaje cuando uno era chico. Fui viendo, a medida que crecía, gente por la calle con algún tatuaje y me dio una especie de obsesión. Me gustaban cómo quedaban estéticamente. Y cuando me animé, no paré.
Carli Jiménez, en su época de cantante cuartetero.-Cuando te hiciste el primero, ¿qué dijeron mamá y papá?
-No estaban de acuerdo; el primero me lo hice a los 18 años. ¡Casi me hacen dormir afuera de la casa! (Risas). Ahora están acostumbrados.
-¿Qué le debés a “la Mona” Jiménez?
-La vida y la resiliencia. El saber levantarse después de cada sopapo que uno recibe. Me hace feliz verlo orgulloso de mí.



