Jugaba seis horas por día en una plaza de Parque Patricios y ahora compite en la elite mundial del ping pong
Los domingos de la infancia de Nahuel Saloña transcurrían casi rutinariamente en el mismo lugar: Parque Patricios. Su mochila, una paleta de ping pong y unas seis horas por día en las mesas de la plaza. Tenía apenas diez años y era tan chico que apenas alcanzaba a pasar la pelota por encima de la mesa. Quince años después, compite en torneos federados de tenis de mesa y destaca entre los creadores de contenido sobre este deporte en el país.
Su historia tiene una particularidad: no comenzó su camino entrenando en un club. El primer contacto con el tenis de mesa fue en un espacio público y, según él mismo reconoce, ese detalle fue imprescindible para su destino.
“Lo que más recuerdo es que podíamos estar seis o siete horas jugando y para mí el tiempo pasaba como si hubieran sido treinta minutos”, le contó Nahuel a Clarín. “Ahora me da mucha nostalgia porque cuando competís todo cambia. El juego recreativo pierde un poco esa magia, pero esos domingos con mi papá fueron inolvidables”.
De la plaza a la competencia
Durante años el ping pong fue apenas un plan de fin de semana. Recién a los 17 descubrió que existía un circuito organizado. “Vi en Instagram a un influencer hablando de los torneos de tenis de mesa y de los clubes que había en Capital. Yo ni sabía que existía todo ese mundo. Ahí dije: ‘Esto es lo mío’“, recuerda.
Nahuel Saloña empezó su camino deportivo en las mesas de ping pong de Parque PatriciosEl primer paso fue anotarse en el circuito amateur “Tenis de Mesa para Todos”, considerado la puerta de entrada para quienes después buscan competir oficialmente. Sin embargo, su debut no fue fácil.
“Me anoté en la categoría más baja y me dieron una paliza. Encima me tocó jugar contra mi papá en la primera ronda. Nunca le había ganado un partido serio y justo ese día fue la primera vez. Después perdí con todos los demás”, cuenta entre risas.
Saloña no se desanimó, año tras año fue ascendiendo de categoría hasta reunir el nivel necesario para comenzar a disputar torneos federados. Aunque hoy integra ese circuito, reconoce los límites que impone haber empezado tarde.
“Cuando arrancás a los 17 mejorás muchísimo el primer año y pensás que podés llegar a ser profesional. Después entendés que en un deporte olímpico como este los que llegan arriba empiezan a los siete u ocho años. Ahí te cae la ficha”, dice.
Nahuel Saloña empezó su camino deportivo en las mesas de ping pong de Parque Patricios“Si esa mesa no hubiera estado, mi vida sería otra”
Mientras avanzaba su carrera deportiva, Nahuel también encontró otro espacio para crecer: las redes sociales. Sus videos sobre tenis de mesa mezclan humor, desafíos y competencias. Hoy suma una comunidad de seguidores que incluso lo reconoce por la calle.
“Una vez estaba trabajando de Uber, paré a comer un pancho y se me acercaron unos chicos para pedirme una foto. No lo podía creer. Ahí entendí hasta dónde podían llegar los videos“, contó.
Sin embargo, cuando le preguntan cuál fue el verdadero punto de partida, la respuesta no cambia: “Si esa mesa de ping pong no hubiera estado en Parque Patricios, no sé qué sería de mi vida. Nunca hubiera conocido este deporte, ni el circuito, ni me habría federado, ni sería creador de contenido. Nunca tuvimos plata para comprar una mesa en casa. Literalmente le debo todo a esas mesas”.
Las plazas, una puerta de entrada
Según cuenta Nahuel, conoce a numerosos jugadores federados que comenzaron exactamente igual: jugando en las mesas instaladas en plazas porteñas. “Hay muchísima gente que empezó así. También hay quienes arrancaron en la casa de un amigo, pero para muchos tener una mesa propia era imposible. Las mesas públicas les dieron la oportunidad de descubrir el deporte”, explica.
En la Ciudad esa infraestructura fue creciendo en los últimos años. Actualmente existen más de 640 instalaciones deportivas distribuidas en plazas y parques.
Del total, más de 340 corresponden a postas aeróbicas, con circuitos de calistenia y aparatos para entrenamiento, mientras que unas 250 son canchas y equipamientos deportivos destinados a disciplinas como fútbol, básquet, vóley, fútbol tenis, skate, ajedrez, metegol y tenis de mesa.
Nahuel Saloña empezó su camino deportivo en las mesas de ping pong de Parque PatriciosDesde la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, responsable del mantenimiento de estos espacios, señalan que el objetivo es acercar la práctica deportiva gratuita a vecinos de todas las edades.
“Los parques y plazas son de los vecinos. Con ese norte, pusimos en marcha un plan de obras y adecuaciones para que sigan siendo el punto de encuentro y disfrute de la ciudad. Queremos espacios públicos activos y modernos”, dijo Ezequiel Sabor, secretario de Gobierno y Vínculo Ciudadano
Para el joven, el impacto puede ir mucho más allá del recreo de una tarde: “Cuantas más mesas y canchas haya, más chicos van a tener la oportunidad de empezar. Después dependerá de cada uno cuánto quiera entrenar, pero el primer paso muchas veces ocurre en una plaza. Si esa posibilidad no existe, hay un montón de chicos que nunca llegan a descubrir el deporte”, concluyó Nahuel.



