Survivor, el reality de competencia más importante de los Estados Unidos, tendrá su película: los participantes serán animales

Jeff Probst, conductor y alma mater de Survivor ha sobrevivido 50 temporadas del programa que inició el boom de los reality de competencia. Su visión pasó por entender desde el primer día que no quería ser sólo la cara del programa. Empezó en el 2000 y para el 2009, grabando dos temporadas por año aislados durante meses en alguna isla remota con una veintena de participantes, amenazó con renunciar. El presidente de CBS lo mandó a descansar unos meses y al regreso le dio el premio que quería: ser el productor ejecutivo, el showrunner del programa.

Basada en la serie sueca Expedición Robinson, el reality se convirtió en más que un juego, para algunos fans es una exploración social o una metáfora de la sociedad.

Veintiséis años después del primer programa, en la algarabía de la edición número 50, Probst quiso demostrar por primera vez que él podía ganar un desafío físico de esos que él les hace enfrentar a los participantes para conseguir más comida o inmunidad. Le fue pésimo. Contó que entrenó duro, creyó que la tenía, y cuando empezaron a grabar lo único que quería era que alguien abandone antes que él para no pasar un papelón.

Lo suyo es otra cosa. Quería ser guionista y director de cine cuando le ofrecieron la conducción de este programa. Ya había juntado un millón de dólares y lo tenía apalabrado a Ryan Reynolds para que actuara en su película.

Ahora no tiene tiempo de escribir nada, pero acaba de anunciar que se va a dar el gusto de ser productor ejecutivo de la versión cinematográfica de Survivor. Una comedia animada protagonizada por animales. Misma idea: una isla remota, participantes que tienen que tejer alianzas, vencer desafíos físicos y armar estrategias para llegar hasta el final y ganar el millón de dólares.

El paso es obvio, le va muy bien en rating. La definición de la temporada 50, por 2 millones de dólares, se hizo en vivo en los estudios de Paramount en Los Angeles adonde Probst trajo los votos desde Fiji y varios meses después de haber finalizado el juego terminó siendo vista por casi 10 millones de personas.

En estas décadas pasó de todo pero el formato se mantuvo. Con su bullying, las alianzas de las tribus, las traiciones. Le molesta un poco que como novedad los sitios de apuestas tomen dinero, porque no deja de ser un programa pregrabado.

Pero asegura que el cambio más notorio que hubo radica en el empoderamiento de las redes sociales. Por eso no le gustan las finales en vivo, porque cuando están en la playa todo se da espontáneo. Los programas no se han visto, nadie les hace comentarios negativos. Cuando es en vivo en cambio, dice que vuelven de sus casas a la defensiva después de haber leído las críticas. Él les aconseja que se acuerden como se sentían en la isla y que no se dejen ganar por la negatividad.

En la temporada 51 que empieza a verse en unos meses (la 52 está también grabándose en Fiji) ya no habrá un espejo sobre el final porque de golpe los hacia darse cuenta como llegaban a la última votación: cansados, lastimados, despeinados, sucios, deshidratados.

El show tiene varios fans famosos. Billie Eilish es la número uno y se ganó convertirse en una prenda de inmunidad en el juego.

Mike White, el creador de The White Lotus, postergó la cuarta temporada de la serie sensación de HBO para participar de nuevo en Survivor 50. Había llegado a la final en la temporada 37, quedando segundo en 2018, pero en esta lo traicionó uno de sus ex compañeros de tribu y solo duró un par de días. Por eso a la hora de especular en quien va a ganar el título del último sobreviviente en la película, ácidos, los usuarios en las redes se dividen entre la serpiente y la rata.

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