Cómo intervenir arquitectura existente de distintas escalas para adaptar sus espacios a la vida contemporánea
La intervención sobre arquitectura existente se consolida como una práctica proyectual clave en el contexto contemporáneo, donde la reutilización de estructuras construidas permite optimizar recursos, reducir el impacto ambiental y preservar la identidad urbana.
Frente a la lógica de sustitución, estas operaciones promueven una lectura crítica del patrimonio, entendiendo cada soporte como un sistema abierto a nuevas configuraciones.
Fusión de materialidades en las intervenciones modernas. Foto: Federico Kulekdjian En este marco, las estrategias de transformación varían según la escala de intervención y las condiciones específicas de cada caso.
Ladrillos nuevos y antiguos que dialogan en conjunto. Foto: Javier Agustín RojasDesde unidades mínimas hasta operaciones de mayor complejidad programática, el proyecto arquitectónico se enfrenta al desafío de articular pasado y presente, incorporando nuevas dinámicas de uso sin perder las cualidades intrínsecas de la preexistencia.
Pequeña escala
La intervención “Lavalle”, desarrollada por el estudio Proyecto Triangular, se emplaza en un edificio patrimonial de la década de 1930 en el barrio de Balvanera, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Con una superficie de 32 m2, el proyecto reconfigura una unidad originalmente fragmentada, priorizando la incorporación de luz natural y la puesta en valor de su identidad arquitectónica preexistente.
Planta.La organización original, compuesta por recintos poco articulados, motivó una reconfiguración integral orientada a formas de habitar contemporáneas. La necesidad de integrar vivienda permanente y espacio de trabajo exigió flexibilidad, continuidad espacial y una optimización precisa de las áreas de guardado.
Axonométrica.La intervención, abordada desde una lógica que va del exterior hacia el interior, recupera elementos originales del edificio y los incorpora a un nuevo sistema espacial. La demolición selectiva permitió revelar materialidades ocultas que se integran como base conceptual del proyecto.
El cerramiento de policarbonato define un umbral.En términos espaciales, la propuesta introduce una estructura organizativa clara que permite jerarquizar usos en una superficie acotada. La continuidad visual y material amplifica la percepción del espacio, mientras que la disposición de los elementos favorece una distribución homogénea de la luz natural.
La reorganización se concreta mediante tres piezas de altura casi total que estructuran el departamento. Estos volúmenes concentran funciones básicas y esenciales, como baño, cocina y almacenamiento, liberando el resto de la planta y habilitando una mayor adaptabilidad en los usos cotidianos.
La cocina como pieza compacta y equipada.Una de estas piezas adopta un carácter multifuncional, funcionando como biblioteca hacia el área de trabajo, soporte de equipamiento en relación con la cocina y vestidor hacia el dormitorio. A su vez, un sistema de portón móvil permite sectorizar el ambiente y ajustar los niveles de privacidad.
La paleta material articula lo existente con nuevas incorporaciones. El ladrillo visto, las huellas de encofrado en el hormigón y las molduras originales se unifican mediante el uso del color blanco, que pone en valor las variaciones de texturas y refuerza la luminosidad general.
El acceso establece una lectura transversal del departamento.La incorporación de materiales traslúcidos, como policarbonato y vidrio opalino, permite filtrar visuales y distribuir la luz de manera homogénea. Estos recursos también resuelven cuestiones técnicas como la condensación, mientras que el microcemento continuo consolida la unidad espacial.
Mediana escala
El proyecto “Belgrado”, desarrollado por el estudio Ignacio Szulman y emplazado en Parque Chas, aborda la vivienda existente como un soporte para la exploración material y conceptual.
La escalera articula el acceso a los distintos niveles. Foto: Javier Agustín RojasCon 180 m2 e inspirada en la noción de ruina, la propuesta incorpora un nuevo volumen que establece un diálogo tensionado y deliberado con la preexistencia.
Corte.La estrategia implica la demolición del fondo para incorporar un jardín, manteniendo el frente y uno de los laterales. Esta operación permite recomponer el vínculo entre interior y exterior, reforzado por carpinterías plegables que diluyen los límites espaciales.
El volumen inferior está destinado a espacios públicos. Foto: Javier Agustín RojasEl nuevo volumen superior organiza el programa privado y define una doble altura en el área social. Su envolvente se resuelve con ladrillos rotos y modulados, generando una imagen que evoca estratos acumulados a lo largo del tiempo.
La cocina se organiza como un volumen contenido junto al patio. Foto: Javier Agustín RojasEn el interior, la repetición de esta lógica material construye capas que acentúan la condición de ruina reinterpretada. La coexistencia entre lo nuevo y lo restaurado plantea una narrativa ambigua, donde la renovación y la fragmentación conviven en equilibrio.
Gran escala
El proyecto “Cervantes”, desarrollado por Grizzo Studio y emplazado en Villa Devoto, aborda la transformación de un chalet de la década de 1990 en un edificio de usos mixtos.
Los “bow windows” modernos se destacan en la fachada exterior. Foto: Federico Kulekdjian Con una superficie de 500 m2, la intervención reconfigura el potencial de la estructura existente, ampliando sus capacidades programáticas y espaciales.
Corte.La propuesta se posiciona frente a la lógica de demolición, entendiendo la preexistencia como un recurso valioso desde lo material, energético y urbano. La operación preserva el perfil barrial y reutiliza elementos constructivos que aportan identidad.
El estudio de arquitectura se encuentra en el primer piso. Foto: Federico Kulekdjian La intervención en fachada amplía los vanos originales, mejorando la iluminación interior y sustituyendo carpinterías de madera por aluminio. Se incorporan volúmenes metálicos que reinterpretan los bow windows, estableciendo un contraste con el ladrillo y las tejas existentes.
El edificio organiza distintos programas: viviendas, estudio profesional y clínica odontológica. La estructura original se adapta para incorporar un ascensor, mientras que las escaleras existentes se reutilizan como núcleo de circulación.
El consultorio odontológico se encuentra en el segundo piso. Foto: Federico Kulekdjian La materialidad distingue lo nuevo mediante una paleta oscura, permitiendo que los elementos originales adquieran protagonismo. En los interiores, cada programa adopta criterios específicos, desde espacios laborales con fuerte identidad hasta viviendas que maximizan la relación interior-exterior.
La intervención en altura aprovecha el altillo original para generar una unidad residencial con cualidades espaciales de casa.
“El altillo” es el proyecto desarrollado en la parte superior. Foto: Federico Kulekdjian La incorporación de terrazas y dobles alturas potencia la ventilación y la iluminación, consolidando una arquitectura que reinterpreta el pasado en clave contemporánea.



