Maria Bethânia, la pitonisa de la Música Popular Brasileña que se convirtió en un símbolo de la protesta contra la dictadura militar
Maria Bethânia, una de las figuras insoslayables del Brasil, cumple 80 años. Pitonisa de la MPB (Música Popular Brasileña), tiene una fuerte identidad, una voz de contralto inconfundible y una imagen que se convirtió en símbolo de ese aglutinante movimiento artístico. Hermana de Caetano Veloso, su actitud escénica es de un potente dramatismo, más de actriz teatral que de cantante, abonada por su calidad como intérprete. “Creí que iba a ser actriz, no cantante”, afirmó.
En sus conciertos, Maria Bethânia establece una conexión profundamente personal e íntima con el auditorio; quizás también sea su inconfundible voz la que genera esa fascinación que despierta en el público.
Artista sin fronteras aunque fiel a la MPB, su música atravesó diferentes géneros que van desde el samba, la bossa nova y el pop hasta el jazz, la música folclórica indígena y el rock. Y en todo asoma un contraste fascinante entre esa energía y madurez de su canto y una cierta ligereza infantil. Una independencia estilística que mantuvo a lo largo de sus 62 años de carrera.
Es curioso, pero siempre se la ha considerado a Bethãnia una “tropicalista”, seguramente por su cercanía con los creadores, pero siempre afirmó que no formó parte de ese movimiento y se podría decir que su discografía corrobora su afirmación.
Toda su carrera -no exenta de momentos dramáticos- tuvo una frescura particular, quizás por eso de: “No me he acostumbrado a nada, todo sigue siendo nuevo e inesperado para mí. Todo es cálido”, señaló años atrás en una entrevista.
Ese puede ser uno de los secretos de la artista; saber mantener viva la llama de su inocencia que la convierte en una intérprete que no deja de brillar a pesar del paso de los años.
Maria Bethânia cumple 80 años este 18 de junio. Una vida dedicada a la canción. Foto: EFE/Antonio CotrimEl escenario, una idea fija
“No, no pensaba en cantar, me empezó a interesar el teatro; todo me volvía loca y viendo esas clases de teatro aprendí muchas cosas que uso en mi oficio. Volví a tener la absoluta certeza que ya había tenido de chiquita: escenario, escenario, escenario”, cuenta Bethânia de sus días adolescentes ya en Bahía, en el excelente libro Otros carnavales, de Violeta Weinschelbaum.
En otra parte de esta entrevista y sobre su ir y venir de estilos y géneros, dice: “Pero, ¿quién soy yo? Yo soy nada, soy libre, soy lo que me den ganas de ser en cada momento. Me gusta ver pasar los movimientos: el tropicalismo, la bossa nova, el iê-iê-iê, la Jovem Guarda, Roberto Carlos, el samba, el rock, el samba reggae; me gusta ver todo eso y, de vez en cuando, cantar alguna de esas cosas”.
Lanzó 51 discos, su último trabajo Nocturno, en 2021. Tiene discos en colaboración con Caetano Veloso, Gilberto Gil, Gal Costa, Edu Lobo. Chico Buarque, Noel Rosa y otros. “Hablar de tantos álbumes implica contar los discos en vivo, que para mí son conciertos, no álbumes. Los míos, para mí, son los que grabo en el estudio cuando algo me inspira”, señaló contundente la cantante bahiana.
Bethãnia es una persona que no le atrae la publicidad, más bien prefiere guardar distancia de todo exhibicionismo. En ese marco de prudente resguardo mantuvo un vínculo con el director teatral Augusto Boal; otro con el cantante y actor Fabio Jr. y en 2017 se casó con la estilista Gilda Midani, de quien se divorció en 2025.
Hermanos. María Bethânia y su hermano Caetano Veloso, en los años ’70.Un poco de historia
Maria Bethânia Vianna Telles Veloso, nació el 18 de junio de 1946, en Santo Amaro de Purificaçao, Bahia; la menor de ocho hermanos, entre ellos, Caetano. Todo en la infancia de “Maricotinha” (su apodo) sugería que había una actriz dentro de ella, aunque en el ambiente familiar había mucha música. Sus heroínas del canto eran Judy Garland y Billie Holiday.
A los 13 años se muda con Caetano a la casa de su hermana mayor en Bahia para empezar la secundaria y comienza, casi sin querer, a frecuentar el ambiente teatral y musical, muy influida por su hermano, que se estaba relacionando con músicos y dramaturgos.
A comienzos de los años ’60, Bahía era un polo artístico de una actividad incesante; en ese contexto, Bethânia comenzó a interesarse seriamente en el teatro; pero la fuerza que generaba la actitud de Caetano, involucrado en varios proyectos, la arrastró hacia la música.
Primero participó de la banda sonora de una película de Alvaro Guimarães compuesta por Caetano y luego llegó la señal que esperaba la artista al participar en el musical Boca de ouro, en 1963, en la que canta a capella detrás de escena un samba de Ataulfo Alves. “En ese momento me di cuenta que lo que quería era estar en el escenario cantando”, cuenta Bethânia en el libro Otros carnavales.
Ese año fue especial; los Veloso conocieron a Gilberto Gil y Gal Costa (que es esa época usaba el nombre de Maria da Graça) y participan el 22 de agosto de 1964 del histórico espectáculo “Nós, por exemplo”, en el Teatro Vila Velha, en Salvador de Bahia y luego “Nova Bossa Velha, Velha Bossa Nova” en la que recorren temas populares y luego canciones que marcan la transición hacia la bossa nova. La voz de Bethãnia destaca tanto en el grupo que Veloso y Gil la eligen como protagonista para su obra musical Mora na filosofía.
Maria Bethânia, en la performance de la scola do samba Mangueira, durante el carnaval de Río de Janeiro, en 2024. Foto: AFP/ Pablo PorciunculaMúsica y política
En febrero de 1965 reemplaza a la bossista Nara Leão en el espectáculo Opinião, en Río de Janeiro, donde estremece a la audiencia al cantar Carcará, un himno de protesta que la catapultó a la fama y la ubica como un símbolo de la resistencia contra la dictadura militar.
A partir de ese momento, Maricotinha cobra una relevancia importante en la música popular brasileña. Graba su primer álbum Maria Bethânia en el sello RCA y actúa en diferentes teatros de Río de Janeiro, San Pablo y Bahia. La televisión le da una visibilidad enorme no sólo a su talento, también a una poética de resistencia política.
Graba con Edu Lobo y hace un exitoso espectáculo Pois E con Gil y Vinicius de Moraes y en 1968, en pleno auge de la Tropicalia, graba con Caetano y Gil, quienes serían arrestados en diciembre y obligados a abandonar el país en julio de 1969. Pudieron regresar en 1972.
Fueron años duros para Bethãnia. “Sentía una pena inmensa; traté de cantar algunas de las canciones que me enviaban. Cantaba lo que podía”. De todos modos, la década del ’70 fue intensa para la artista. En 1971 grabó Tua presença, que fue el primer álbum que tuvo reconocimiento de Europa. En julio lanza un álbum en vivo Rosa dos ventos y se lanza al viejo continente. Actúa en Francia e Italia y a su regreso graba en “La Fusa”, en Mar del Plata con Vinicius y Toquinho.
Maria Bethânia y Caetano Veloso, en la celebración de Año nuevo, en Río de Janeiro, 2024. Foto: AP/Bruna Prado)En 1972 grabó Drama, con arreglos de Perinho de Albuquerque, un álbum de melodías sutiles y arreglos jazzísticos que se convirtió en uno de sus discos más populares, toda una señal de independencia estilística y el inició de una etapa dorada para la artista que terminó ese año con una gira por Alemania, Italia, Austria, Dinamarca y Noruega.
Una seguidilla de excelentes trabajos como Cena muda (1974), Chico Buarque e Maria Bethãnia ao vivo no Canecão (1975); el influyente álbum Pássaro proibido (1976) y la gira por Brasil con Caetano, Gal y Gil “Os Doce Barbaros”, grabado en un álbum doble y uno de los discos más vendidos en la historia de la música brasileña.
En 1978, Maria Bethãnia era ya una leyenda dentro de la escena musical brasileña y graba Alibi, considerado una obra maestra que tuvo tantos pedidos anticipados que fue certificado como álbum de oro sin haber ganado la calle. Maricotinha fue la primera cantante brasileña en vender un millón de copias.
Su calidad como intérprete, su carisma y una soberbia elección de los repertorios hace que sus discos sean de colección: Mel (1979), Talismá (1980) y Alteza (1981), por ejemplo.
Maria Bethânia, en la época de La Fusa, boliche marplatense donde tocó y grabó con Vinicius de Moraes y Chico Buarque.Con su disco Ciclo (1982) toma una nueva dirección, más acústica y los acompaña con otros trabajos como con Dezembros (1986) que incluye la canción escrita por Milton Nascimento Canções e momentos y Memória da Pele (1989).
Otro de sus discos clave fue Canto do Paje (1991), un álbum de blues y baladas con la participación de Nina Simone y João Gilberto. También hubo trabajos importantes como Maricotinha (2001) y Brasileirinho (2003). En 2008 salió el documental de Georges Gachot Musica e perfume sobre la artista y que es otro paso en la edificación de la leyenda.
En octubre de 2010 fue la última vez que Bethãnia visitó Buenos Aires, vino en el tour “Amor, fiesta y devoción” (su anterior presentación fue en 2005), un espectáculo dedicado a su madre Dona Canó, que había cumplido 103 años y que fallecería con 105, en diciembre de 2012.
Un blog controversial
Bethãnia siempre apoyó diferentes facetas del arte, en especial a poetas, que respalda con una carrera impecable en términos culturales. Sin embargo, en marzo de 2011 recibe a través de la Ley Rouanet de incentivo a la cultura (Ley de Mecenazgo) un contrato con el Ministerio de Cultura para crear un blog de poesía con un presupuesto de 1.300.000 reales (unos 780.000 dólares) libres de impuestos.
La propuesta era utilizar la plataforma “El mundo necesita poesía” para interpretar poesía, tanto propia como de otros autores, a través de una serie diaria de videos que en total sumaban 365.
María Bethânia y Gilberto Gil, en una gira por Portugal, en 1003. Desde varios sectores de la cultura y del periodismo surgieron críticas que objetaban centralmente que una artista millonaria no debería utilizar fondos públicos para solventar un blog y que cada video de la cantante recitando poesía durante entre 3 y 5 minutos tendrían un costo de 2100 dólares.
“Hay cantidad de artistas que no logran ningún respaldo para sobrevivir”, dijo el periodista Mauricio Caleiro que destacó que eran los grandes nombres quienes se apropian de un proceso destinado a financiar proyectos de nuevos artistas.
Caetano, por supuesto, defendió a su hermana, que no respondió a las críticas, sosteniendo la importante cantidad de autorizaciones que habría dado el gobierno.
Maria Bethãnia estuvo seis veces nominada al Grammy latino en MPB, entre ellas, por Oasis de Bethãnia (2012) con la colaboración de Lenine, un álbum conceptual en la que refleja la aridez y la miseria del Noreste brasileño y en 2014 por Meus Quintais. Su ultimo disco fue en 2021, Nocturno.
Sobre las diferentes etapas que atravesó en su carrera reiteró que siempre fue una artista independiente. “Yo soy el jaguar ¿quién va a obligar al jaguar a hacer algo? “, concluyó.



