Martin McDonagh, el director que busca humanidad en los personajes más oscuros

Quien alguna vez se tiró en el sillón a ver una película del director y guionista Martin McDonagh ya conoce la fórmula que se compone por personajes con un pasado oscuro, amistades profundas a prueba de todo y la muerte siempre dando vueltas. Puede aparecer en forma de un crimen que los persigue o de la pérdida de ese amigo que, para bien o para mal, les cambia la vida. Todo abordado desde la comedia negra.

En Caballo salvaje nueve (Wild Horse Nine), su nueva película, esos gustos se cruzan otra vez. Ambientada en los meses previos al golpe de Estado de Chile en 1973, sigue a Chris (John Malkovich) y Lee (Sam Rockwell), dos agentes veteranos de la CIA que viajan a Rapa Nui, la isla de Pascua, mientras arrastran años de trabajo en las sombras. Pero entre las tensiones políticas, las órdenes de su superior, MJ (Steve Buscemi), y el encuentro de Chris con dos estudiantes chilenas (Mariana Di Girolamo y Ailín Salas), el viaje se convierte también en un ajuste de cuentas con el pasado, la culpa y la lealtad.

Crueles, egoístas y peligrosos

En sus otras cinco ficciones, los personajes pueden ser crueles, egoístas y peligrosos, pero también tener miedo, sentir afecto o arrepentirse. El director de 56 años prefiere mostrar sus contradicciones y dejar que el espectador se enfrente a ellas.

Algo de esa dualidad también aparece en él que a primera vista, parece un hombre serio, de ceño fruncido, pero en cuanto empieza a hablar, se le escapa una sonrisa ante cualquier comentario.

Martin McDonagh ganó un Oscar y fue candidato otras seis veces. Foto AP

“Si ves a estos personajes como seres humanos, si buscás esa humanidad incluso en aquellos que han cometido actos terribles, resulta fundamental contar la historia desde esa perspectiva”, señaló durante la entrevista con Clarín en el hotel de lujo Mandarin Oriental, en Santiago de Chile, ciudad donde se realizó el preestreno de la película para Latinoamérica, antes de su estreno en todos los cines el próximo 12 de noviembre. E Inaugurará el Festival de Cine de Mar del Plata este jueves 5.

Héroes y villanos

“Evitar los arquetipos de villanos y héroes simples nos permite darnos cuenta de que, en realidad, podríamos ser tanto un villano como un héroe con la misma facilidad”.

Lo cierto es que en los años ’70, varios países latinoamericanos sufrieron golpes de Estado, entre ellos la Argentina. ¿Por qué eligió Chile para ambientar Caballo salvaje nueve?. El director ganador de un Oscar contó que la decisión surgió de su fascinación por Rapa Nui y de su interés, desde la adolescencia, por la intervención de los Estados Unidos en la región.

John Malkovich y Sam Rockwellen el aeropuerto de Santiago de Chile en "Caballo salvaje nueve".

“Quería hacer una película sobre Rapa Nui desde que estuve allí hace 15 años. Y, desde mi adolescencia, me han fascinado y horrorizado los hechos ocurridos en 1973, cuando la CIA intervino contra Allende y la democracia en Chile. Creo que ésas fueron las dos razones principales para contar esta historia”, señaló. Y aclaró que la trama “podría haber sido en la Argentina, podría haber sido en Brasil o cualquiera de los lugares que sufrieron procesos de desestabilización”.

Viviendo de changas y del Estado inglés

Nacido en Inglaterra en 1970, en una familia de origen irlandés, McDonagh tenía 16 años cuando sus padres regresaron a Irlanda y él se quedó en Londres junto a su hermano mayor, el cineasta John McDonagh. Sin haber terminado sus estudios, tuvo que buscar la manera de mantenerse. Vivió de ayudas sociales y changas mientras intentaba abrirse camino como escritor.

Durante esos años escribió obras para radio y televisión, pero sin suerte. El giro llegó en 1994 y 1995, cuando empezó a desarrollar las piezas teatrales que lo llevarían a la fama.

Martin McDonagh junto a Parker Posey, John Malkovich, Sam Rockwell y Steve Buscemi este año en Venecia. Foto Reuters

Su teatro llamó la atención por la combinación de diálogos filosos, personajes violentos, situaciones absurdas y un humor que aparece incluso en los momentos más incómodos. En obras como La reina de belleza de Leenane y The Pillowman, McDonagh construyó historias en las que la crueldad no excluye la vulnerabilidad y en las que las relaciones familiares o afectivas pueden convertirse en escenarios de violencia.

Esa forma de narrar llegó después al cine. En 2005, McDonagh debutó con Six Shooter, un cortometraje de 27 minutos sobre un hombre (Brendan Gleeson) que vuelve a Dublín en tren tras la muerte de su esposa y se cruza con un joven perturbador con tendencias psicópatas. El relato combina humor negro, violencia y situaciones absurdas. En 2006, ganó el Oscar al mejor cortometraje.

Luego se animó al primer largometraje, Escondidos en Brujas (2008), donde sigue a dos asesinos, interpretados por Colin Farrell y Brendan Gleeson, que deben refugiarse en la ciudad belga después de que el primero haya matado a un bebé.

Martin McDonagh respondió a "Clarín" por qué filmó sobre el golpe de Estado en Chile, y no, por ejemplo, en la Argentina. Foto ANSA

En Sie7e psicópatas (2012) el director llevó su gusto por el absurdo hacia la historia de Marty (Colin Farrell), un escritor alcohólico que no llega a fin de mes y que sueña con terminar su guion titulado Siete psicópatas. Billy (Sam Rockwell) es el mejor amigo de Marty, un actor sin empleo y ladrón de perros, que quiere ayudarlo por cualquier medio.

Cinco años después llegó Tres anuncios por un crimen, protagonizada por Frances McDormand, Woody Harrelson y Sam Rockwell. La película sigue a una mujer que denuncia la falta de avances en la investigación del asesinato de su hija y enfrenta a una comunidad atravesada por el racismo, la frustración y el deseo de venganza. Rockwell interpreta a un policía violento y racista cuya evolución abre una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede cambiar alguien que hizo daño a otras personas?

El director volvió sobre ese problema en Los espíritus de la isla (2022), protagonizada nuevamente el dúo de Colin Farrell y Brendan Gleeson. Allí, la ruptura de una amistad en una pequeña isla irlandesa desencadena una escalada de resentimiento, aislamiento y violencia que se transforma en una tragedia en la que los protagonistas no consiguen detenerse a tiempo. Fue candidata a 9 Oscar.

Brendan Gleeson y Colin Farrell en "Los espíritus de la isla" (2022), candidata a 9 premios Oscar.

Aunque sus películas son distintas, McDonagh suele explorar amistades que se ponen a prueba en situaciones límite. En Caballo salvaje nueve, Chris y Lee llevan en su mochila docenas de operaciones secretas y secretos compartidos. Pero mientras Chris atraviesa los últimos días de su vida, Lee debe enfrentar la enfermedad de su compañero y el dolor de ver cómo se apaga alguien que fue parte fundamental de su historia.

Los desafíos de filmar entre los moái

Cuando visitó Rapa Nui por primera vez, a McDonagh le llamaron la atención los caballos salvajes que recorrían el territorio rodeado de las casi mil de esas figuras de piedra. De ahí surgió el título, cuyo significado prefiere dejar abierto: le gusta que sea “poético” y que “cada espectador pueda darle su propia interpretación”.

Filmar en Rapa Nui también implicó un desafío logístico, dado que hace más de treinta años que la isla no alojaba un equipo de rodaje allí desde la película Rapa Nui (1994), el único largometraje grabado allí.

Sam Rockwell, John Malkovich y los moái, por 1973 en la ficción de la película.

El equipo de más de 150 personas debió trasladar cámaras, vehículos y elementos de ambientación de época desde Chile continental hasta la isla. El rodaje, que duró tres meses, se realizó bajo estrictas pautas para respetar la importancia cultural e histórica de los sitios donde se encuentran los moái.

Sin embargo, al recordar las filmaciones, McDonagh prefiere quedarse con los buenos momentos antes que con los inconvenientes. “Lo que más recuerdo es la alegría de estar allí, en una isla, con siete actores y un equipo técnico maravilloso. Mucho más que cualquier problema logístico”, destacó.

Tras su estreno mundial en el Festival de Venecia, donde recibió una ovación de pie de 14 minutos, la película empezó a sonar entre las posibles candidatas al Oscar. John Malkovich, además, ganó la Copa Volpi al mejor actor por su interpretación.

“Me fascina todo lo que se comenta al respecto, porque sé que, cuanto más se hable del tema, más gente podrá enterarse de la existencia de la película y verla. El público puede apreciar lo bueno; por ejemplo, las interpretaciones de John, Mariana o Sam Rockwell. Espero que el mundo, o los Oscar, lo reconozcan. Me alegra que ya hayan empezado a surgir esos comentarios”, reconoció con una sonrisa.

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