La iglesia que es un faro de Parque Chacabuco, volvió a brillar y el hilo rojo que la conecta con el palacio de la Nunciatura

El Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa acaba de estrenar un diseño lumínico impactante. La fachada, el coronamiento y los ornamentos de esta obra de arquitectura monumental serán aún más visible.

Faro de Parque Chacabuco, esta obra además se viste de gala justo para la llegada del Papa León XIV, quien más de una vez transitará la Autopista 25 de Mayo; al menos la ida hacia Ezeiza y en otros traslados hacia sus múltiples actividades.

Y la autopista elevada, que corre pegada a la parroquia, dejará a la vista el coronamiento de esta obra que en pocas semanas festeja sus 85 años.

Para los conductores, esta nueva iluminación supone el desafío de no mover la vista de los carriles, no caer en distracciones; para los acompañantes, el placer de verse impactados por la cúpula hexagonal que la identifica y sus cuatro torres menores que la secundan.

Se trata de un programa del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana que llevará iluminación a 85 edificios y monumentos históricos en los barrios. En el santuario de Parque Chacabuco se colocaron dos columnas de iluminación y 31 proyectores de luz cálida.

Obra del arquitecto Carlos Massa, quien construyó más de 30 templos en Ciudad. Foto gentileza GCABA

La parroquia se inauguró oficialmente el 22 de noviembre de 1941 y un hilo rojo la conecta con la Nunciatura Apostólica, la que será la residencia del Papa durante su estadía en el país.

Una mujer tiene que ver con ambas construcciones: Adelia María Harilaos de Olmos. Reconocida como una gran benefactora de la iglesia católica en nuestro país, había estado casada con Ambrosio Olmos. Este cordobés amasó una fortuna como comerciante y terrateniente. Además fue gobernador de la provincia de Córdoba.


Fotos: Francisco Loureiro

Ya viuda, Adelia María adquiere el palacio Fernández Anchorena que, entre 1922 y 1928, fue utilizado por Marcelo T. de Alvear y su esposa, Regina Pacini, como “vivienda presidencial”.

Los Fernández Anchorena nunca llegaron a vivir en el palacio. Encargaron su construcción a uno de los arquitectos top del momento –Edouard Le Monnier– pero ni siquiera viajaron para ver el avance de obra.

La actual Nunciatura y la parroquia, unidas por una mujer: Adelia María Harilaos de Olmos. Foto Federico López Claro

Al morir, la viuda de Olmos dejó expresamente indicado en su testamento que el palacio debía destinarse a usos diplomáticos de la Ciudad del Vaticano.

Respecto a la parroquia Medalla Milagrosa, se estima que Adelia María Harilaos de Olmos financió el 50% de esta obra. Sus acciones de intervención y ayuda con la iglesia le valieron un título de la nobleza católica y fue nombrada Marquesa Pontificia por el Vaticano.

Las torres campanario, ícono visual de la parroquia y de Parque Chacabuco. Foto gentileza GCABA

Construcción “en serie”

El que se ve hoy no es el diseño original del templo; se había pensado en un edificio neogótico al que el famoso cardenal Santiago Copello le bajó el pulgar.


Vista aérea de la Iglesia de la Medalla Milagrosa. Fotos: Francisco Loureiro

Copello fue Arzobispo de Buenos Aires y es reconocido en el culto católico como el hombre que llevó la presencia de templos a todos los barrios porteños. En los primeros años del 1900 la Ciudad comenzaba a expandir su pisada y se fundaban los barrios.

A todos ellos había que llegar con iglesias, por eso Copello buscaba simplificar el método de construcción, que sea rápido y sencillo.

Una de las 85 fachadas que serán iluminadas por la Ciudad. Foto gentileza GCABA

El arquitecto Carlos Massa entendió a su comitente y se transformó en el constructor preferido de Copello: desarrolló un método y realizó 35 templos en sólo diez años.

En su web BAIglesias, Miguel Cabrera explica como trabajada Massa: “Las obras del arquitecto se pueden agrupar en siete patrones tipológicos o estilísticos distintos. Estos templos, que muchos llaman “iglesias clonadas”, no son copias idénticas, sino que forman parte de un sistema modular que permitía ensamblar las construcciones como piezas de un rompecabezas adaptadas al terreno y al presupuesto”.

Así, Cabrera identifica, por ejemplo, “una tipología que se caracteriza por el ladrillo visto, una ornamentación geométrica abstracta y torres cuadradas con ventanas gemelas; otra en la que Massa utiliza un revestimiento de símil piedra gris que otorga mayor gravedad y monumentalidad, con rosetones más cercanos al canon gótico”.

Cabrera entiende que Massa fue fundamental “porque sus torres actuaron como faros evangelizadores en “zonas de frontera”. En barrios que por entonces eran casas bajas y fábricas, el campanario de Massa era, muchas veces, el único hito monumental que le daba identidad y orgullo a los vecinos”.

Bocetos de los vitrales del santuario, de Antonio Estruch. Imagen gentileza Santuario de la Medalla Milagrosa

La parroquia de los vitrales

Se estima que posee casi 150 vitrales, la mayor cantidad reunida en una iglesia porteña. Como ocurre en este tipo de construcciones, los obras relatan escenas religiosas. Los vitrales -en vidrio y plomo- fueron realizados por el artista catalán Antonio Estruch, un artistas catalán que llegó a la Argentina para 1910.

Realizó vitrales en Casa Rosada, en el Café Tortoni, en el Teatro Colón, en la confitería Las Violetas y en más de 50 iglesias. Estruch tiene también una obra pictórica muy importante en el noroeste del país.

Para la preservación de los vitrales, la parroquia realizó un trabajo documental que releva en detalle a cada obra; no sólo con fotografías, sino también con los detalles explicativos de lo que cada uno significa para la cultura católica.

Anagrama "Ave María", representa la devoción de esta santuario por la Inmaculada Concepción. Imagen gentileza Santuario de la Medalla Milagrosa
Una versión niña de Santa Catalina Labouré. Imagen gentileza Santuario de la Medalla Milagrosa

Las fachadas y monumentos que serán iluminados

El proyecto del ministerio alcanzará a 85 fachadas y monumentos y se organiza en dos ejes: uno concentrado en el casco histórico y el eje cívico -como puede ser Avenida de Mayo y calle Florida- y otro eje en el resto de los barrios, para que cada uno cuente con al menos un edificio o estructura emblemática iluminada.

“Una parte de estos edificios y monumentos nunca tuvo una iluminación pensada para destacarlos: a partir de este plan, ganarán protagonismo en la noche porteña por primera vez. En los casos que ya contaban con iluminación instalada más antigua, los trabajos apuntan a modernizarla, con tecnología más eficiente que mejora la calidad de la luz y realza mejor cada fachada u obra escultórica”, explicó el ministro del área, Ignacio Baistrocchi.

Entre los 85 edificios y monumentos incluidos en el proyecto se encuentran: el Cabildo, la Catedral Metropolitana, el Monumento a Julio Argentino Roca, el edificio Gath & Chaves, el de La Inmobiliaria, el Palacio Vera, el Monumento a la Plaza de los Dos Congresos.

Edificios educativos, como la Facultad de Derecho, de Económicas y de Ingeniería de la UBA. Templos, como la Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, la Basílica María Auxiliadora y San Carlos y la Basílica de San José de Flores, que marcaron la vida del Papa Francisco: en la primera fue bautizado, y en la segunda, según dijo alguna vez, encontró su vocación.

Iluminación también para el Monumentos de los Dos Congresos. Foto Luciano Thieberger
Símbolo de Avenida de Mayo, la cúpula roja del edificio La Inmobiliaria. También será iluminado. Foto Guillermo Rodríguez Adami
Detalle del frontis de la parroquia. Foto gentileza GCABA
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