Paro de municipales: el Gobierno ordenó consignar faltas para descontar los días

El conflicto salarial entre el Municipio y los trabajadores comunales sumó un nuevo y tensionante capítulo este miércoles con el inicio de una serie de días de paro convocados por dos de las tres conducciones gremiales. 

Sin embargo, el dato central que marca un giro respecto de las protestas anteriores radica en la decisión adoptada por el Gobierno de Cecilio Salazar: esta vez no habrá concesiones y se descontará la jornada a los empleados que se sumen a la medida de fuerza.

A lo largo del año, las autoridades comunales respetaron el derecho a huelga sin aplicar reducciones en las liquidaciones salariales, pero en esta oportunidad la bajada de línea fue concreta. 

A través de una comunicación interna que llegó a las secretarías y a las direcciones de las áreas, la orden transmitida fue categórica: “Acordate que a la gente que adhirió al paro, en la planilla de asistencia hay que ponerle falta ese día, no paro gremial”.

La filtración de esta directiva encendió de inmediato las alarmas y el malestar entre las dirigencias sindicales, que interpretan la orden formal como un mecanismo explícito para desconocer la medida de fuerza. Esto haría que el descuento impacte de lleno en el bolsillo de los trabajadores.

El esquema de reclamos comenzó este miércoles con la huelga por 72 horas que lleva adelante el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM), conducido por Juan Cruz “Mono” Acosta. 

A este plan de acción se le suma a partir este jueves la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), bajo la conducción de Gustavo Gauna, cuyos afiliados paralizarán sus tareas durante 48 horas, incluyendo el viernes.

El nudo central de la disputa reside en la falta de avances en las negociaciones paritarias. Los sindicatos exigen a la gestión de Cecilio Salazar la convocatoria inmediata a la Mesa de Relaciones Laborales para discutir un reajuste urgente.

 La última oferta formal del Ejecutivo —un 5 por ciento de incremento para septiembre— fue rechazada de plano por insuficiente hace varias semanas y, desde entonces, el diálogo quedó completamente interrumpido.

Con los sueldos congelados desde mayo, la brecha frente al ritmo inflacionario se ensanchó, en un escenario atravesado, además, por la compleja realidad financiera que atraviesa el Municipio.

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