Roger Taylor, el baterista de Queen, edita un disco solista que no va a defraudar a los fanáticos de la banda

Radio Ga Ga, A Kind of Magic, I’m Love With My Car, Sheer Heart Attack. Cuatro exitazos indiscutidos de Queen que no fueron compuestos por la dupla creativa de Freddie Mercury y Brian May, ni por el silencioso pero certero timing del gran John Deacon: estas canciones fueron creadas por Roger Taylor, baterista e integrante fundamental en el sonido del cuarteto inglés, pero que no suele ser reconocido por sus aportes creativos que bien supieron delinear al sonido del grupo. Ahora, el baterista tiene álbum nuevo, Violence Insane in a Beautiful World.
Más allá de Queen, Roger Taylor siempre tuvo una pata bien fijada con su trayectoria solista, que antes de la muerte de Mercury supo funcionar en paralelo con el grupo, y que cuenta con seis discos publicados hasta la fecha. Ahí está, por poner un ejemplo, Strange Frontier (1984), que tuvo en Man on Fire un hit menor pero contundente, y con una ayudita de sus compañeros de banda en algunas de sus canciones.
Tampoco hay que olvidar a The Cross, agrupación que lideró entre 1987 y 1993 y que editó tres placas con Taylor a cargo de la guitarra rítmica, anticipándose al movimiento similar que realizó Dave Grohl post Nirvana al comando de sus Foo Fighters. Y vale la pena destacar Outside (2021), inspirado en la cuarentena provocada por el coronavirus, que se posicionó derechito en el tercer lugar del ranking de ventas del Reino Unido.
Así es como llegamos a Violence Insane in a Beautiful World, su séptimo y nuevo trabajo, que saldrá a la luz el próximo 18 de septiembre a través de Sony Music en formato físico y digital, y que Clarín pudo escuchar de manera exclusiva. Un álbum inspirado en la actualidad poco amigable del mundo como concepto central, pero que empieza y termina con un mensaje positivo, con A Beautiful Day como punto de partida y A Great Big Beautiful World como coda esperanzadora.
En el medio, se combinan reflexiones como Violence Insane, Don’t Photograph Food o Spit In His Eye: títulos que no desentonarían en un combo adolescente de punk rock pero que acá funcionan como la visión pesimista del tiempo presente vista por un señor burgués de 76 años que tiene su vida más que resuelta.
En el disco hay desde lo sonoro guiños obvios a Queen (Chump guarda reminiscencias con Who Wants To Live Forever, el comienzo de What Really Matters también hace acordar a la Reina y los coros de la balada lisérgica I See You Now son bien deudores a las a veces cursis epopeyas vocales de su antigua banda), hard rockitos correctos y no mucho más (la ya citada Violence Insane) y un correcto cover de Jealous Guy de John Lennon que no supera a la superlativa versión de Roxy Music.
Una mención aparte merece el single adelanto Come On Summer (It’s Party Time). Empujado por el coro sudafricano Ndlovu Youth Choir, que supieron realizar una toma de Bohemian Rhapsody en idioma zulú en 2025 que llamó la atención del batero, la canción funciona como un gancho perfecto tanto para fans acérrimos de Queen como para advenedizos y curiosos. “Amamos el sol” repite Taylor como un mantra, con una base afro beat soft que un principio parece blanda, pero a la que la repetición termina jugándole de manera favorable.
El mismo razonamiento aplica a A Great Big Beautiful World, final que también cuenta con el acompañamiento de los sudafricanos y que amplía la psicodelia infantil de A Beautiful World, el reverso que opera como apertura del disco.
Un listado incompleto y caprichoso de discos en solitario de bateristas no debería ignorar el amor por la música country de Ringo Starr, plasmado en Beaucoups of Blues (1970, grabado con la crema de la crema de sesionistas de Nashville) y recuperado en los recientes Look Up y Long Long Road.
Algo similar pasa con Two Sides of the Moon (1975), donde el Who Keith Moon mostraba su admiración por la música de los Beach Boys. Y, ya que hablamos de los muchachos playeros de California, no olvidar Pacific Blue Ocean y el inacabado Bambu, los dos grandes discos solistas de Dennis Wilson, el único surfer de la banda.
La sensación inicial es que Violence Insane in a Beautiful World de Roger Taylor no va a alimentar este canon, que tampoco es muy influyente a la hora de contar la historia. Pero lejano está de ser un papelón o una placa que vaya a pasar desapercibida: tanto la base inmensa que componen los fans acérrimos de Queen, atentos a cualquier movimiento suyo o de Brian May, saldrán a apoyar este lanzamiento, mucho más interesante que las reuniones de su viejo combo con cantantes como Paul Rodgers o Adam Lambert, buenos frontman que siempre, quieran o no, quedarán eclipsados ante la comparación con el fantasma inmortal de Freddie Mercury.



