Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto

Con palabras de Jorge Luis Borges, la artista Mirta Kupferminc sostiene que “nuestra mente es porosa y el olvido se filtra en ella”. Por ello, en su conmovedora exhibición Zona de vigilia, con curaduría de Florencia Qualina, que hasta septiembre próximo estará en Zonder Flag –un impresionante espacio artístico en el corazón de Palermo Soho–, Kupferminc ha buscado preservar, a través de un sinfín de fotografías analógicas intervenidas de forma maravillosa, “aunque sea por un momento, aquello que otros han elegido olvidar”.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

Memento mori. Entretanto, ¿qué hacemos con los recuerdos en estos tiempos de imágenes digitales y desechables? ¿Cómo los atesoramos para transmitirlos a las generaciones venideras? ¿Qué historias se perderán para siempre cuando nuestros archivos, nuestra lengua y todo lo vivido sean almacenados y narrados por la inteligencia artificial?

Mirta Kupferminc creció en una casa donde no existía ni una fotografía de familia. Su padre polaco y su madre húngara, ambos sobrevivientes de Auschwitz, llegaron con lo puesto clandestinamente a la Argentina en 1948. Era la primera presidencia de Juan Domingo Perón, que también admitió la llegada de nazis fugados de Alemania, al término de la Segunda Guerra Mundial. La artista lo recuerda así.

Esa ausencia de imágenes de momentos y vivencias familiares alimentó en esta artista multidisciplinaria, que desde 1997 ha realizado más de cien exposiciones individuales, una necesidad de construir una memoria, un pasado que le permitiera diseñar su presente a partir de los recuerdos ajenos.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

Término “posmemoria”

En diálogo con Clarín, mientras recorremos la estética muestra en Zonder Flag, resultado del trabajo de la expositora y la curadora Qualina, Kupferminc nos dice que hace años conoció a Marianne Hirsch (catedrática de la Universidad de Columbia, EE.UU.), quien fue la primera en acuñar el término “posmemoria”.

Una palabra impactante que alude a la elaboración de la memoria traumática del Holocausto (incluso de otros genocidios) por parte de las generaciones posteriores, principalmente la de los hijos de los supervivientes de la Shoa, que se basa en los relatos orales de sus padres (cuando aceptaban hablar de lo vivido).

Vale decir que esa generación de la posmemoria no vivió los traumas de sus antecesores, pero construye su propia memoria sobre la base de relatos, documentos u objetos preservados. Para Hirsch, Mirta Kupferminc sería parte de la “generación de después”, la que convive con el trauma personal y colectivo de sus predecesores, transferido de tal manera que lo sienten como recuerdos propios sin haberlos vivido.

“Mis padres no trajeron consigo ningún recuerdo tangible. Las historias familiares eran siempre relatos orales. De niña, cada vez que veía una foto abandonada en la calle, la recogía. A veces las colocaba en portarretratos, inventando nombres y vínculos familiares. Con el paso de los años, continué juntando fotografías descartadas en los basureros. Reuní una gran cantidad de imágenes abandonadas y las guardé sin un propósito claro”, nos cuenta la artista ante una obra asombrosa, apenas comenzamos el recorrido.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

En ella observamos la única fotografía en la que aparece la artista de niña. Nos cuenta que “la robé de la casa de una tía” a la que fue a visitar con su hermana. Apenas tenía 6 años, pero ya juntaba fotos desechadas de la calle.

La muestra se compone de un conjunto de obras que incluye instalaciones, grabados, pinturas, videos, aguafuertes y esculturas que refleja un amplio universo simbólico. El trabajo enjundioso de Kupferminc despliega una investigación vasta sobre la memoria y el archivo, sobre lo que persiste en las imágenes que recoge y selecciona a contramano del tiempo que todo lo erosiona.

Una exposición estremecedora

La belleza de las obras contrasta con lo que se observa en profundidad cuando se hace zoom sobre algunas de ellas. La niña pintada en una de las salas de la muestra en forma reiterada –alter ego de Kupferminc–, que también aparece en el video que se exhibe en el primer piso del espacio, parece cargar un árbol con las raíces hacia arriba. Uno podría asociarlo con la historia de la artista y, en verdad, es ella cargando los relatos de sus antepasados.

Esta muestra me llevó cinco años de trabajo (dos con la curadora). Mis padres, muy jóvenes, se conocieron en un hospital en Hungría tras sobrevivir a Auschwitz. Llegaron a Italia como dos refugiados sin documentos y sin un recuerdo de familia. Cuando mi papá decidió emigrar, mi madre lo siguió porque creyó que toda su familia había muerto en el Holocausto (años después supo que su hermano había sobrevivido). Salieron como polizontes en un barco desde Italia hacia la Argentina”, recuerda Kupferminc.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

Y agrega: “Mi obra está atravesada por la historia de mis padres. Antes de nacer fue lo más importante que pasó en mi vida, lo que ellos vivieron. Estoy marcada por su historia. Por eso soy una artista de la posmemoria, porque recuerdo lo que no viví”.

Tan dramática fue la historia de sus padres que, tiempo después, a raíz del libro La matanza de Rechnitz. Historia de mi familia, del sociólogo y periodista suizo Sacha Batthyány, la artista argentina supo que sus abuelos fueron fusilados en esa masacre donde murieron 200 prisioneros judíos, en Rechnitz, en la frontera austrohúngara, en marzo de 1945. Batthyány es sobrino nieto de la condesa Margit Batthyány von Thyssen, en cuya fiesta se encontraban los jerarcas nazis que cometieron los asesinatos.

Fotos en la basura

Toda esta exposición se basa en fotografías sacadas de la basura –continúa contando Mirta Kupferminc–; la gente se muda, no tiene lugar en su siguiente casa y tira documentos y fotos que ya no quieren conservar. O los herederos no quieren preservar esos archivos. La única foto que tengo de mi padre es la que está en esa obra –la señala–, en la que hice un collage. Esa imagen la robamos con mi hermana de la casa de una tía, cuando yo tenía 6 años. Siempre fui loca por las fotos, porque en casa no teníamos. Mis padres siempre quisieron que conociéramos su historia, a diferencia de otros sobrevivientes que prefirieron callar”.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

Muchos trabajos colgados en la muestra tienen palabras ininteligibles. “Es el artículo uno de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Está en varios idiomas que son los de los inmigrantes. Empecé a sumar palabras a mis obras cuando comenzó la guerra en Siria y salieron del país miles de refugiados. Pero también tiene que ver con que mis padres hablaban en casa una lengua que ellos pensaban que era español. Pero no era el español de la escuela”.

Dice la artista que se percibía diferente en el colegio y que siempre se sintió cargando un árbol con todos sus antepasados.

Kupferminc trabaja con una diversidad de materiales; por ello es multidisciplinaria, aunque su fuerte ha sido el grabado, y ha ganado en su disciplina muchísimos premios y Salones Nacionales. Obra de su autoría hay en diversos museos y colecciones.

La instalación más llamativa de la exhibición se titula “Mar de juncos”, según nos cuenta, y está integrada por varios soportes finos, anclados entre piedras, con un óvalo de madera que contiene miniaturas de fotografías en cajitas que parecen ojitos que miran a quienes miran.

Madera, resina epoxi, piedra, hierro, óleo: todo adquiere la forma de recuerdos yuxtapuestos. Incluso, hay figuras inquietantes escondidas en algunos de los trabajos. Solo hay que aproximarse. “Me gusta trabajar con muchos materiales. En esta muestra hay un hilo temático, pero no es la materialidad”, narra la artista.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

La muestra se divide en tres partes: el palacio de la memoria, el palacio del olvido y el palacio de los sueños y las pesadillas. La instalación de los ojitos está en la primera parte.

Fotos cortadas en tiras finitas

En el fondo de la sala grande de la planta baja, hay una instalación de unos cinco metros de largo creada con fotos cortadas en tiras finitas. Siguiendo la enseñanza judía, tendría que leerse de derecha a izquierda. Pero de izquierda a derecha tiene otro significado.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

“Uno puede mirar muchas cosas en una foto, por ejemplo, las poses. Corté las imágenes de esta obra como una metáfora del olvido. Empezamos con fotografías de 1944 y vamos avanzando hacia la imagen en color, donde todo se pixela y ya nadie recuerda nada”, nos dice, al describir la instalación, desconcertante por el trabajo minucioso y su significado.

“Florencia, la curadora, eligió obras mías anteriores también para esta exposición. Vas a encontrar imágenes que se repiten, como esta cosa desolada que trasuntan algunas. Está el tema de los inmigrantes, la gente que deja su lengua y su lugar, porque me conmueve y es por mi propia historia familiar”, reflexiona, a medida que avanzamos en la recorrida.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

Las tortugas, presentes en varios trabajos, son una pasión de niña de la artista. Tiene ocho vivas y 300 de colección. No sabe por qué le atraen. Si es por su longevidad o porque han sobrevivido a todas las tragedias de la humanidad.

Para Kupferminc trabajar con fotografías tiene un costo emocional. “Son ojos que te miran todo el tiempo. Ojos que salieron de los escombros, de los volquetes. Nunca he comprado una sola imagen. Todo lo he recogido de la basura”, aclara.

Y llegamos a la “caja de fotos”, un cuarto empapelado hasta el techo con fotografías protegidas de muy diversa índole.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

“Esto es como entrar a un desván y tocar cada imagen para ver de qué se trata. Hay joyas que, a través del plástico que las protege, pueden leerse en el reverso”, nos cuenta. Hay, por ejemplo, una de una mujer blanca con su hijo en el Congo (no sabemos cuál de los dos), de 1942; otra de la Primera Guerra Mundial, otra de París en 1911, y así se suceden las fotos raras que ocultan historias no contadas.

Este cuarto es un mapa de la inmigración en Buenos Aires. Creo que toda la exposición puede mirarse desde distintos puntos de vista. Crecí en un lugar estable y siempre tuve alas. Pero siempre hubo que irse en algún momento a alguna parte. Por eso esta muestra tiene mucho que ver con la inmigración”, dice Kupferminc.

Mirta Kupferminc convierte fotos olvidadas en una conmovedora muestra sobre el Holocausto en Zonder Flag. Foto: Emmanuel Fernández.

Pensando en los visitantes de esta magnífica muestra Zona de vigilia en Zonder Flag, nos quedamos con la reflexión final de la artista: “Este es un collage histórico donde coexisten en un orden azaroso personajes y temporalidades. De estas yuxtaposiciones pueden surgir infinitas historias de vida. Este proyecto rinde homenaje al valor testimonial e histórico de estas imágenes. Y también nos enfrenta a la fragilidad de la memoria, a la inevitabilidad del olvido y de la destrucción, y a la posibilidad de supervivencia a través del arte”.

La muestra se exhibirá hasta el 16 de septiembre, de martes a sábados, de 16 a 20, en Zonder Flag (Nicaragua 4880). Además, habrá cuatro encuentros gratuitos: el 18 de julio fue el primero. Los siguientes tres serán mañana, 1 de agosto, el 29 de agosto y el 5 de septiembre, a las 16, sobre temas vinculados a la expo.

Mostrar más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *