El accidente fatal en Rómulo Naón volvió a poner en evidencia los riesgos de una calle que pide mejoras
El accidente fatal ocurrido el miércoles por la noche sobre la calle Rómulo Naón volvió a encender una señal de alarma que trasciende las circunstancias particulares del hecho.
Más allá de la investigación judicial que deberá determinar responsabilidades, la tragedia pone nuevamente sobre la mesa una realidad que vecinos y quienes transitan habitualmente por el lugar conocen desde hace tiempo: se trata de un sector que presenta condiciones de riesgo y que necesita mejoras urgentes.
El tramo comprendido entre Caseros y la ruta 1001 reúne una serie de factores que, especialmente durante la noche, conforman un escenario complejo. La iluminación resulta insuficiente.
El alumbrado se concentra prácticamente en las esquinas, con luces de vapor de sodio (amarillas), mientras que los sectores intermedios permanecen con escasa visibilidad, dificultando tanto la circulación de peatones como la reacción de los conductores de vehículos.
A esa situación se suma la reciente repavimentación de la calzada. El nuevo asfalto mejoró las condiciones de circulación, pero también convirtió a ese sector en una recta donde muchos conductores incrementan la velocidad apenas dejan atrás el campo de deportes del club Mitre.
El tramo hasta Juan B. Justo suele recorrerse a un ritmo superior al recomendable para una zona urbana, que registra un movimiento permanente.
Las veredas tampoco ofrecen un panorama poco ideal. En varios sectores están a un desnivel importante respecto de la calzada, además de ser desparejas por tramos.
Esto obliga a los peatones a desplazarse sobre de la calle, incrementando aún más los riesgos. Lo paradójico es a pocos metros del accidente, está el obrador de la CoopSer, donde tampco abunda la luminosidad.
El crecimiento de los barrios ubicados en ese sector de la ciudad también modificó la dinámica del tránsito.
Hoy circulan diariamente automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones en un volumen muy superior al de años atrás. Además, Rómulo Naón constituye una de las vías de acceso al radio urbano -en menor medida que otros-, lo que incrementa el flujo vehicular en distintos momentos del día.
Las tragedias obligan a profundizar los motivos y obtener conclusiones, que en este caso se puede focalizar sobre el escenario. Mejor iluminación y reductores de velocidad aparecen como alternativas que merecen ser analizadas.
Son intervenciones factibles, pero que no eliminan la responsabilidad individual de quienes conducen o circulan por la vía pública.
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