Lámparas del zar y un inédito jardín oculto: los secretos del hotel que recuperó una de las mansiones más grandes de Recoleta
Luis Antonio Duhau fue ministro de Agricultura de Agustín Justo y presidente de la Sociedad Rural entre 1926 y 1928. En 1930, mandó a construir una casa en Recoleta para su familia. Le llevó cuatro años y esa casa, de más de 4.400m2, terminó siendo una de las mansiones más grandes y lujosas de aquella Buenos Aires dorada.
Pudo correr el riesgo de desaparecer, como les sucedió –y sigue sucediendo– a otras tantas propiedades del barrio. Pero la residencia, declarada patrimonio histórico nacional en 2002, está viva como nunca. Es parte central del Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires, el hotel de lujo que en estos días está celebrando 20 años y que alberga otro ícono urbano: el que es, probablemente, el jardín secreto privado más bello de la Ciudad.
El jardín es secreto porque no se ve, pero aunque ubicado en una propiedad privada, está abierto al público. Se puede tomar un café o comer admirando su belleza desde alguno de los espacios gastronómicos a los que les da marco o visitarlo, al igual que la galería de arte que también tiene el hotel.
El jardín conecta la mansión de la familia Duhau, sobre la calle Alvear, con la torre nueva que se construyó sobre Posadas. Pero ya desde su origen fue una pieza clave de la residencia, cuenta Leandro Livschitz, gerente general del hotel.
“La propiedad aprovechaba la barranca natural del terreno, que antiguamente descendía hacia el Río de la Plata, y el parque era escenario de almuerzos al aire libre, reuniones familiares, juegos de los más chicos y encuentros sociales. Todavía hoy recibimos a clientes que recuerdan haber jugado al fútbol de chicos o haber celebrado algún cumpleaños en el jardín”, señala.
La residencia de los Duhau y el jardín en los 90, antes de la recuperación. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresEn el proyecto de reconversión del palacio en hotel –una restauración minuciosa que llevó cinco años–, uno de los desafíos más grandes que tuvieron fue justamente integrar el palacio de 1934 con el edificio nuevo respetando la barranca natural del terreno. “En lugar de modificar esa topografía, se decidió aprovecharla mediante un recorrido de terrazas, escalinatas y una fuente central que conectan ambos edificios de manera armónica”, explica.
El jardín hoy, organizado en un recorrido de terrazas y escalinatas. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresDuhau lo usó originalmente como un establo para sus caballos, ya que la familia tenía un vínculo muy fuerte con las tradiciones del campo. Después lo transformó en una cancha de tenis donde sus hijos y nietos practicaban bajo la sombra de los árboles centenarios.
Actual oasis urbano y uno de los más grandes dentro de un hotel en una ciudad, Livschitz reconoce que el jardín es uno de sus grandes diferenciales. Ocupa más de un tercio de la propiedad y cambia con las estaciones: rosales en primavera, nenúfares en verano, ginkos dorados en otoño, azaleas al final del invierno.
La familia Duhau, a pleno. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresSi bien el Palacio Duhau fue concebido originalmente como una gran residencia unifamiliar, durante su construcción comenzó a subdividirse para albergar a distintas ramas de la familia. Finalmente convivieron allí cuatro familias: los Duhau, los Escalante, los Avellaneda y los Uribelarrea, cada una ocupando un piso del edificio.
“La vida cotidiana combinaba espacios privados con ámbitos compartidos. Incluso existía un pequeño ascensor interno que servía tanto para la circulación como para dejar mensajes entre los distintos miembros de la familia”, reseña el gerente.
Los salones del Piano Nobile, que eran el comedor y el living de la familia. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresEl gran espacio común era donde se encuentran los salones del restaurante Piano Nobile, antiguamente el comedor y el living. “El nombre hace referencia a la planta noble de una residencia, el espacio destinado a la vida social y a las recepciones. Allí la familia organizaba almuerzos, reuniones y encuentros con invitados. Esos salones conservan gran parte de su arquitectura original y permiten a los huéspedes vivir la experiencia de disfrutar un palacio que mantiene intacta su esencia”, sigue.
Duhau pensó cómo dotar a la casa familiar de todos los detalles que en esa época simbolizaban el lujo. Cuando los propietarios del hotel la compraron, después de que en 1995 dejara de estar habitada, pusieron en valor cada uno de esos elementos. Por eso, recorrer hoy algunos espacios de la residencia es un verdadero viaje en el tiempo.
Una boda de la familia, en lo que hoy son los salones del Piano Nobile. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresEl historiador Felipe Pigna explica por qué esta propiedad es tan simbólica para Recoleta. “Por la fiebre amarilla, en la década de 1870, las residencias se empezaron a mudar a este lugar emblemático. El primer intendente de Buenos Aires, Torcuato de Alvear, cambió la fisonomía de este barrio transformando la antigua avenida Bella Vista en la actual Alvear, con el nombre de quien era su padre. Y empiezan a establecerse una gran cantidad de palacios, siempre con una impronta francesa”, introduce.
En este lugar había uno que Duhau compró en los años 30, pero no le gustaba y lo demolió. “Era un hombre de mucha fortuna, un terrateniente, con posesiones en Dolores, en Lobos… Viaja a Francia y queda enamorado de un palacio del siglo XVI, Château Le Marais, en la zona de Normandia. Y como se podía dar los gustos, dijo ‘Quiero este palacio en Buenos Aires’ y contrató un arquitecto para que le hiciera una réplica exacta”, cuenta.
Además del piano nobile, otro espacio muy destacado es el salón Cristal, con techos altos, ventanales originales y antiguas puertas de madera tallada. En el piso, los mármoles dibujan una rosa de los vientos réplica de la que adorna el Petit Trianon, el pabellón construido en el siglo XVIII en los jardines de Versalles para María Antonieta.
El salón Cristal, uno de los más destacados, con las dos lámparas que fueron del Palacio de San Petersburgo. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresAllí se destacan particularmente sus arañas de pie, llamadas chandellier del zar, auténticas joyas históricas que trazan una línea con la Rusia imperial. En 1896, el zar Nicolás II encargo a la cristalería Baccarat 12 candelabros monumentales para su palacio en San Petersburgo, hoy sede del Museo Hermitage. El hotel conserva dos de esas piezas, que adquirió tres años antes de su apertura.
Otra compra con valor histórico, pero que hizo en este caso Luis Duhau, son los paneles de roble europeo del siglo XVII que decoraron su estudio, hoy el Oak Bar del hotel. Supieron ser parte de la ornamentación de un castillo en Normandía, y la viuda de su dueño, apremiada por las deudas, decidió venderlas: Duhau estaba de viaje en Francia y adquirió estos paneles, que tienen tallados motivos como flores de lis, dragones y medallones con perfiles isabelinos. La cava del salón es la caja fuerte original del ex ministro.
El estudio de Duhau, con su boisserie original, hoy es un bar. Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresEn el cuarto piso de la residencia está ubicada la suite principal del hotel, de 160 m², terraza privada de 80 m² y servicio de mayordomo 24 horas. Entre ambos edificios, el hotel tiene 165 habitaciones. Diariamente trabajan 300 empleados y es una pequeña ciudad que opera 24×7, con diversas áreas de servicio como cocinas, lavanderías, depósitos y sectores técnicos ubicados en sus varios niveles de subsuelo. “Nos gusta pensar el funcionamiento del hotel como una sinfonía sutil“, desliza su gerente.
Los empleados del hotel, en una foto institucional. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresEscenario de infinidad de eventos y producciones, en el hotel son muy rigurosos en cuidar la confidencialidad y nunca revelan los nombres de quienes han sido sus huéspedes. Pero por lo que publicaron los medios, se pudo saber que entre otros allí se alojaron Donald Trump, Mick Jagger, Noel Gallagher y Bad Bunny.
Sí Livschitz cuenta que fueron una de las locaciones del rodaje de la película “Focus” con Will Smith y Margot Robbie, y que en el marco de la Cumbre del G20, en el Salón Cristal se brindó una cena oficial entre jefes de Estado, “uno de los momentos más importantes que ha vivido el hotel en sus 20 años de historia”.
Una vista de la suite del hotel, donde se alojaron varias celebridades. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresReconocido por múltiples publicaciones y premios tanto por su oferta hotelera como gastronómica —acaba de nombrar nuevo chef ejecutivo a Rodrigo Llanes, de larga trayectoria en Europa y Dubai—, el hotel tiene otra característica particular: su galería de arte. Conecta por el subsuelo las dos alas del hotel, con exposiciones que se van renovando bimestralmente.
Y en habitaciones y espacios comunes hay obras de artistas como Guillermo Roux, Juan Batlle Planas y Rómulo Macció. “La calidad de la colección permanente es propia de un museo, con la particularidad de que las obras conviven con la experiencia cotidiana del hotel”, apunta Livschitz.
La galería de arte, otro espacio singular. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos AiresYa completamente saldada la controversia previa a su apertura por estar ubicado junto a la Nunciatura, hoy el hotel forma parte de una manzana histórica de Recoleta. “La relación con los demás edificios patrimoniales de la manzana es muy armoniosa. Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires forma parte de un entorno arquitectónico único y contribuye a poner en valor ese patrimonio compartido”, enfatiza su gerente general.
Una vista aérea del jardín, uno de los más grandes que tiene un hotel urbano. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
El comedor de la suite principal. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
El frente sobre la avenida Alvear, inspirado en una construcción francesa. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
Luis Duhau (segundo a la izquierda), en una foto con otros miembros de su familia. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
Los paneles de madera que fueron de un castillo y Duhau compró en Francia. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
Uno de los salones, antes de la apertura del hotel. Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
La galería de arte conecta los dos sectores del hotel. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
Una de las habitaciones del hotel. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
Otra vista de la suite principal. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
La gastronomía del hotel tuvo varios reconocimientos. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires
La piscina, en el edificio nuevo. Foto Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires


